Sin Sanciones Ayuntamientos que Mantienen Obras Inconclusas Desde el año Pasado

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La Comisión de Desarrollo Urbano y Obras Públicas del Congreso del Estado ha permitido que los Ayuntamientos dejen abandonadas varias obras, y se presume que haya desvíos de los recursos destinados para infraestructura carretera y urbana.
La Comisión de Desarrollo Urbano y Obras Públicas del Congreso del Estado ha permitido que los Ayuntamientos dejen abandonadas varias obras, y se presume que haya desvíos de los recursos destinados para infraestructura carretera y urbana.

* CIUDADANÍA EXIGE AUDITORIAS POR POSIBLES ACTOS DE CORRUPCIÓN EN LA OBRA PÚBLICA DE DIVERSOS MUNICIPIOS DE LA ENTIDAD.

Tapachula, Chiapas; 13 de Octubre.- La Comisión de Desarrollo Urbano y Obras Públicas del Congreso del Estado no atiende los reclamos de la sociedad en torno a las obras inconclusas en diversos municipios de la Entidad desde el año pasado y, por ello, solapan a los Ayuntamientos en actos de evidentes irregularidades.
Ante esa desatención, los mismos colonos afectados han tenido que hacer infinidad de vueltas burocráticas para denunciar ante las autoridades fiscalizadoras estatales y federales, las pruebas de posibles actos de corrupción.
Esa Comisión, encabezada por los diputados Rubén Peñaloza González, de Tapachula, y Jesús Castillo Milla, de Cacahoatán, en su calidad de presidente y vicepresidente, respectivamente, ha callado ante los reclamos de la sociedad por las obras públicas en diversas regiones del Estado.
Al menos en Tapachula, los colonos señalan que las obras fueron abandonadas y actualmente se encuentran inconclusas y entre matorrales, como lo sucedidos con la electrificación subterránea de la colonia “El Silencio”, ubicada al sur de la ciudad, o el puente sobre el río Texcuyuapan, en la colonia Monroy.
Ambas obras debieron de haberse inaugurado el año pasado, pero curiosamente estaban siendo construidas por la misma empresa que, de la noche a la mañana, se retiraron del lugar, sin que alguna autoridad les haga algo.
Hay quejas también por la falta de obras, en la que se exige se transparente el uso y destino de los recursos del erario, porque se desconoce a los bolsillos de quién van a parar.
Por ejemplo, el pedazo de Libramiento de Tapachula, el mismo que data de hace unos 25 años, se encuentra literalmente despedazado, con lo cual ocurren decenas de accidentes todos los días, hasta muertes, y en la que la “ingeniosa” solución que han hecho es la de ponerles parches de chapopote.
Es incomparable con las modernizaciones con más de mil millones de Pesos que han hecho las autoridades en Tuxtla Gutiérrez, en todos los tramos de sus libramientos e, incluso, con otro que se está construyendo.
Pero así también están las calles de Tapachula, despedazas, sin mantenimiento, como si fueran caminos para carretas y no las redes viales que recibirán a los inversionistas que llegarán por la Zona Económica Especial (ZEE).
La deficiencia en la distribución del agua potable en Tapachula también es un reflejo de la ineptitud del actual Gobierno Municipal y de esa Comisión del Congreso local.
El silencio y la sumisión de esos legisladores, coloca en un estado de indefensión a la población, sobre todo a aquellos que reclaman las obras inconclusas o la desviación de los recursos del erario.
Esta vez, no hubo el reforzamiento de los muros de contención en los ríos de la Entidad y por ello irremediablemente se han desbordado. ¿Qué estaban haciendo los legisladores que se les olvidó considerar esos trabajos, sobre todo en el Soconusco, donde los afluentes han sepultado comunidades enteras?
Por alguna causa, que aún se desconoce, esa Comisión del Congreso chiapaneco ha permitido que los Ayuntamientos cometan irregularidades en la materia, sin castigo alguno, como tampoco lo ha habido en contra de exfuncionarios que hicieron lo mismo y que, en lugar de ir a la cárcel, ya piensan regresar a la ubre gubernamental.
El resto de esa Comisión lo conforman los diputados Rosario Guadalupe Pérez Espinosa, María Eugenia Pérez Fernández, Hugo Mauricio Pérez Anzueto, Mariano Alberto Díaz Ochoa, y Fabiola Ricci Diestel. EL ORBE/Ildefonso Ochoa Argüello