Sin Contratiempos se Desarrolló el Desfile Conmemorativo a la Revolución, en Chiapas

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Miles de personas desfilaron en todas las regiones del Estado para celebrar el 107 aniversario de la Revolución mexicana. Los más vistosos se desarrollaron en Tuxtla Gutiérrez y Tapachula.
Miles de personas desfilaron en todas las regiones del Estado para celebrar el 107 aniversario de la Revolución mexicana. Los más vistosos se desarrollaron en Tuxtla Gutiérrez y Tapachula.

Tapachula, Chiapas; 20 de Noviembre.- La celebración del 107 Aniversario de la Revolución Mexicana en Chiapas fue más allá del tradicional desfile de antaño, porque este lunes se convirtió literalmente en un día de fiesta.
La estrategia que habían convocado algunos grupos extremistas en la Entidad de querer boicotear las actividades revolucionarias, con el pretexto de hacer presión para agilizar la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto del pasado 7 de Septiembre, fracasaron.
Y es que a diferencia de lo ocurrido en el resto del país, este 20 de Noviembre, en Chiapas, fue una constancia del respeto a la pluralidad étnica, a los usos y costumbres, a los derechos humanos, a las personas con capacidades diferentes y a los de la tercera edad, así como a la diversidad de ideologías y creencias.
Los militares no marcharon para hacer alarde de las armas, los vehículos de combate ni de los uniformes camuflados. Esta vez, las fuerzas armadas sacaron su lado social y presentaron los entrenamientos que se requieren para ayudar al pueblo, ante la vulnerabilidad por los desastres naturales.
El público ovacionó a los miembros de Ejército Mexicano y la Armada de México a su paso, y lo hicieron también con gran reconocimiento a los binomios caninos. Esos perros de diversas razas y tamaños que portaron sus uniformes de Policía Militar y que fueron parte del Desfile.
Varios de esos caninos, apenas hace un par de meses expusieron sus propias vidas durante el rescate de cientos de personas que quedaron atrapadas entre los escombros de los edificios que se desplomaron en la Ciudad de México, derivados de los sismos.
Los desfiles más grandes se congregaron en Tuxtla Gutiérrez y Tapachula, donde miles de personas de todas las edades demostraron a México y al resto del mundo, que Chiapas está de pie.
En el caso de la capital del Estado, el presídium estuvo encabezado por los representantes de las fuerzas militares y por el Secretario de Gobierno, Juan Carlos Gómez Aranda.
Mientras que en Tapachula hizo lo propio el Subsecretario, Alfredo Lugardo López, acompañado del general comandante de la 36 Zona Militar, Jens Lohman Iturburo, y del Contralmirante de Infantería de Marina, José Luis Quinto Días, por parte de la 14ª Zona Naval.
Tan solo en esas dos ciudades, que son las capitales política y económica en la Entidad, participaron alrededor de diez mil personas.
En los desfiles chiapanecos hubo música, desde la tradicional marimba y los sones de principios del siglo pasado, hasta la batucada, el ritmo urbano y la banda.
Los abuelitos y abuelitas se hicieron presentes portando banderas, en bailables culturales y en deportes, como el cachibol y la caminata.
A ese júbilo de vivir en un Estado en donde lo que lleva este sexenio se ha privilegiado la práctica del deporte y la inclusión social, se unieron los atletas en sillas de rueda y los paralímpicos.
Muchos de ellos portaron sus preseas, aunque su máximo orgullo fue llevar el uniforme del Estado al que han representado durante estos años: Chiapas.
La paz y gobernabilidad que vive actualmente la Entidad, se vio reflejada también en la participación de miles de niños, no solo en actos culturales, sino ahora también en los deportivos.
Y es que antes, en Chiapas era muy difícil poder hablar de deportistas destacados. Este lunes participaron de todas las edades, no solo en futbol, basquetbol y volibol, sino en más de un centenar de modalidades, que fueron desde las artes marciales, el boxeo, esgrima, natación, arco, y hasta patines.
La edición del Desfile en Chiapas de este año también tuvo otro mensaje al mundo. Las escuelas presentaron sus tradicionales tablas rítmicas y pirámides humanas, aunque, adicionalmente, mostraron técnicas de rescate, primeros auxilios y acciones de evacuación en situación de sismo.
También desfilaron por primera ocasión en el país, jóvenes y niños ajedrecistas que, con enormes tableros que colocaban a lo ancho de la calle, demostraron el por qué Chiapas es uno de los principales semilleros en ese deporte-ciencia en territorio nacional.
Diversos grupos étnicos del Estado participaron con sus ropas, sombreros, accesorios y calzado tradicionales, además de sus gallardetes escritos en sus lenguas natales.
Desfilaron jóvenes mudos, sordos, débiles visuales, y con diversas deficiencias físicas, pero con tal alegría, que proyectaron la importancia que significa para ellos el estar integrados a la sociedad, incluso en las ramas productivas.
No hubo mantas ni pancartas de protesta; tampoco los ataques de bandas delictivas, como lo ocurrido hace un par de sexenios en Tapachula, cuando un grupo de mara salvatruchas disparó contra los jóvenes que participaban en el desfile y que, por ello, esa conmemoración se suspendió durante varios años.
Este, por lo menos en Chiapas, no fue un desfile más, sino más bien, uno de fiesta, en el que los invitados especiales fueron todos los miembros de la sociedad. EL ORBE/Ildefonso Ochoa Argüello