Debe ser Reubicado el INM Hacia la Frontera Para Evitar Perjudicar a la Ciudad de Tapachula

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Constantes confrontaciones entre migrantes y policías, ponen en riesgo la estabilidad social en la ciudad. POR ESO EL INM DEBE SALIR DE TAPACHULA.

*COMO EN SU MOMENTO EL ORBE PROPUSO LA REUBICACIÓN DE LA GARITA ADUANAL DE “VIVA MEXICO”, LA TAR DE PEMEX Y LOS JUZGADOS FEDERALES DE LA TERCERA NORTE CON TERCERA ORIENTE. *EL INM NO TIENE POR QUÉ PERMANECER EN EL CENTRO DE LA CIUDAD, DEBE ESTAR EN TUXTLA CHICO O BIEN EN LA MISMA FRONTERA TALISMÁN.

Tapachula, Chiapas; 27 de Agosto.- La explanada exterior de la Estación Migratoria “Siglo XXI”, al norte de la ciudad, fue escenario este martes de un enfrentamiento campal entre extranjeros que protestaban por falta de atención, contra militares de la Guardia Nacional y elementos de la Policía Federal.
El saldo fue de al menos dos periodistas que confirmaron ser agredidos a golpes por los uniformados; varios migrantes lesionados, algunos de ellos desmayados, además de un policía herido que requirió ser trasladado a un hospital para su atención médica.
En un hecho sin precedentes en México, ese fue el noveno día de protestas ininterrumpidas en ese lugar, por parte de cientos de africanos, haitianos y de otras nacionalidades que exigen desde hace meses al Instituto Nacional de Migración (INAMI) le entregue un oficio de salida para que puedan salir de la ciudad.
Ese documento lo solicitaron formalmente al Gobierno Federal para poder transitar legalmente por territorio nacional y contar con quince días para salir del país en cualquiera de sus fronteras, tal y como lo marca la ley.
No se los han negado, pero tampoco se los han entregado. Ha pasado más de medio año de espera en la que los migrantes tienen que deambular en las calles de la ciudad porque no pueden salir de ella, dormir en la intemperie bajo condiciones extremas y comer de las limosnas.
Las protestas comenzaron el lunes pasado cuando les dijeron a los africanos, unos 700, que les entregarían el oficio de salida, pero con la modificación que solamente lo podrían hacer por la frontera sur, es decir, no avanzar hacia los Estados Unidos.
Un grupo de organizaciones defensoras de los derechos humanos señaló entonces que esa medida era inconstitucional y violatoria de los tratados universales.
Ante la postura gubernamental, los inmigrantes desplegaron mantas y pancartas en las que exigieron la entrega de sus oficios, pero sin que les impidan continuar su viaje hacia Norteamérica.
Como no obtuvieron respuestas, a mitad de la semana pasada empezaron con acciones como las de plantarse en los accesos a esas oficinas para impedir la entrada y salida de los autobuses que repatrían a los indocumentados.
Con ello, también empezaron los desalojos violentos por parte de la Guardia Nacional y la Policía Federal. Algunos organismos, como Pueblo Sin Fronteras, ha documentado todo lo ocurrido y lo ha enviado a cientos de asociaciones civiles en el mundo e instituciones internacionales.
Conforme pasaron los días fue subiendo el tono de las confrontaciones, hasta llegar a este martes, cuando ambos bandos se liaron a golpes, pueblo contra pueblo, mientras que las autoridades y el escrutinio público fueron los espectadores.
El día había comenzado como los anteriores, en completa calma. Repentinamente, la salida de uno de los autobuses de esas instalaciones trató de ser impedido por parte de los inmigrantes, por lo que motivo que los uniformados federales montaran un operativo para persuadirlos.
Luego vinieron los empujones, los insultos y las amenazas, mientras que las mujeres trataban de agrupar a los menores de edad y retirarlos de la gresca, algunos policías trataron de evitar que periodistas grabaran todo lo que estaba ocurriendo y fueron reprimidos.
Dos de ellos, José “N” y Damián “N”, afirmaron poco después que fueron agredidos a golpes por parte de militares y policías que supuestamente trataron de quitarles sus equipos de trabajo.
Las escenas vividas fueron lamentables. Hubo enfrentamiento a puño limpio, aunque también utilizaron piedras, palos y todo lo que había alrededor, hasta los botes para basura fueron utilizados para agredirse unos a otros.
El enfrentamiento fue disuadido con el uso de gases lacrimógenos. Algunos africanos que cayeron desfallecidos fueron auxiliados por sus propios connacionales, porque no llegaron los paramédicos de Protección Civil, la Cruz Roja o de cualquier otro grupo de rescate.
Afortunadamente no hubo muertos ni detenidos. Por la tarde, en ese lugar quedaron los dos mismos grupos con la posibilidad de que, en cualquier momento, romperán nuevamente la tregua.
Por su parte, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del Gobierno Federal confirmó que migrantes de procedencia africana se enfrentaron con agentes de la Policía Federal, que actúan en apoyo a las actividades que realiza el INAMI en materia migratoria.
En una tarjeta informativa oficial, se señala “el incidente ocurrió cuando el grupo en cuestión bloqueó el acceso de los empleados a la estación migratoria, por lo que procedió a liberar las entradas, lo que provocó agresiones de parte de los migrantes”.
Según la dependencia “durante la trifulca, el Policía Tercero José de Jesús «N» fue golpeado, lo que provocó que cayera sobre las vallas metálicas de seguridad resultando herido, lo que motivó que fuera trasladado al hospital del ISSSTE en Tuxtla Gutiérrez para su valoración médica”.
Así también que, “respecto a los reportes de dos miembros de la prensa que denunciaron durante su cobertura periodística una presunta agresión por parte de elementos de Policía Federal, se informa que se ha instruido a la Unidad de Asuntos Internos a abrir una carpeta de investigación para realizar las indagatorias correspondientes y aclarar responsabilidades”.
En tanto que, de acuerdo a lo que algunos representantes de organismos civiles han expresado, esos migrantes han tratado de cumplir con lo que establecen las leyes mexicanas y hacer todo de manera legal, pero han sido agredidos, no los quieren atender y tampoco tienen ningún apoyo gubernamental.
Irónicamente, hay también deambulando en Tapachula miles de migrantes centroamericanos que entraron al país ilegalmente, algunos incluso agrediendo a los cuerpos policíacos, pero que ya fueron contratados para trabajar en programas como Sembrando Vida, o para hace limpieza en las calles, con sueldos más altos que lo que ganan los propios mexicanos.
Unos más, no tienen tarea alguna más que presentarse a cobrar los recursos económicos que el Gobierno ha destinado mensualmente para ellos.
Por cierto, la aún delegada del INAMI en Chiapas, Yadira de los Santos Roblero, no ha querido salir de sus cómodas y modernizadas oficinas para escuchar los reclamos de los migrantes.

Mientras tanto, Tapachula sufre los estragos de la migración; el comercio se encuentra totalmente abandonado; los guatemaltecos de bien que utilizaban la TVR ya no usan las carreteras por miedo a ser asaltados.
Tapachula ha cambiado para mal con el arribo de las caravanas, que lo único que provocan es desestabilización de la zona, y las autoridades los dejan entrar sin darles las facilidades para irse a donde quieren estar, que es la frontera norte, con la intención de llegar a los Estados Unidos. Esto se ha convertido en un juego de nunca acabar.
¿Quién gana con esto? Se les ofrece estancia como país anfitrión pero en la realidad son maltratados, no se ve el apoyo, no los dejan seguir su camino; pero sí perjudican a Tapachula, que por desgracia, aquí se encuentra el Instituto Nacional de Migración.
Recordemos la caseta aduanal de Viva México que fue trasladada a Cerro Gordo, en Villa Comaltitlán, pasando Huixtla, y el CEFERESO No. 15 también en el mismo municipio, sin dejar de contar a los Juzgados Tercero de Distrito, pertenecientes al PJF, que se encontraban en el cruce de la 3a. Norte con 3a. Oriente, frente al Jardín de Niños “América” AC, este fue reubicado fuera de Tapachula, así como la odiada TAR de Pemex, que fue una bomba de tiempo desde hace una década, y ahora fue enviada a Puerto Chiapas. La Redacción.
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