Protestan Empleados a Gurria por el Pésimo Servicio en Materia de Salud

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A un año de Gobierno, a Oscar Gurría no solo le reclama la población por tanta ineptitud, también le protestan sus empleados que los manda a trabajar sin herramientas ni prestaciones.

LE RECLAMAN DEFICIENCIAS EN LOS SERVICIOS MÉDICOS, DESABASTO DE MEDICAMENTOS Y DE ESPECIALISTAS. *A 13 DÍAS DE CUMPLIRSE UN AÑO DE ESTA ADMINISTRACIÓN, EL ALCALDE Y COMPAÑÍA HA SIDO UN FRACASO, NO HA CUMPLIDO LAS PROMESAS QUE OFRECIO A LOS TAPACHULTECOS. ELEMENTALES SERVICIOS PUBLICOS ESTAN EN ABANDONO.

Tapachula, Chiapas; 17 de septiembre. – Cientos de trabajadores del Ayuntamiento local protestaron en la tarde de este martes en contra del propio gobierno municipal, por el pésimo servicio en materia de salud que les están dando.
Poco después de las 16:00 horas, los manifestantes se plantaron en la explanada externa del Palacio Municipal, en el centro de la ciudad.
Ahí desplegaron pancartas en la que expresaron sus inconformidades en contra de la administración que aún encabeza el alcalde, Oscar Gurría Penagos.
La bochornosa situación se da faltando apenas 13 días para que se cumpla el primer año de la actual administración municipal que, para muchos, es la peor que ha tenido en su historia Tapachula.
En la protesta dijeron ser miembros del Sindicato único de Trabajadores al Servicio del Municipio de Tapachula, que encabeza el secretario general, Ubel de los Santos Cruz.
En su mitin revelaron a la opinión pública las lamentables deficiencias en los servicios médicos, el desabasto de medicamentos y de especialistas.
Ahí exigieron salas de espera dignas; suministro de medicamentos; pases para la atención de médicos especialistas e internistas; servicio de calidad para los derechohabientes en los sanatorios que tienen contratados; reactivar odontología; equipamiento en la enfermería.
De igual forma, acelerar la reposición de gastos de medicamentos, ya que aseguran que desde que inició la administración se deben facturas.
Los manifestantes sufrieron en carne propia lo que les ha ocurrido a todos los que han llegado a protestar a la presidencia municipal en estos 11 meses: No los dejaron entrar a sus propias oficinas y tampoco los querían atender.
Pedían hablar con el alcalde, pero les dijeron que no estaba y que tampoco sabían cuando regresaría.
Como la inconformidad fue creciendo, no quedó otra que saliera a escucharlos el todavía director de gobierno municipal, Marco Alfonso Viaña Arenas, el mismo que tiene demandas penales en su contra por usurpación de funciones, fraude y falsificación de documentos.
Alrededor de las 19:00 horas, el mismo funcionario se comprometió con los servidores públicos, a nombre de la autoridad municipal, a que serian atendidos sus reclamos, es decir, se mejorarán los servicios médicos esta misma semana, al igual que el abasto de medicamentos.
Ante esa promesa, decidieron suspender temporalmente actividades, con la advertencia que la tregua será solamente por el resto de la semana para que se cumplan los compromisos pactados o, de lo contrario, asumirán de nuevo esa postura.
Algunos trabajadores no estuvieron de acuerdo con ello, porque siguen siendo promesas, pero decidieron aceptar la postura sindical.
En diversos sectores de la sociedad consideran que Gurría Penagos es un inepto que está hundiendo a Tapachula.
Y es que, en este primer año, las calles de la ciudad, fraccionamiento y de las colonias populares se encuentran literalmente despedazadas, al igual que las cinco grandes delegaciones: Puerto Madero, Pavencul, Felipe Carrillo Puerto, El Edén y Álvaro Obregón. El resto del municipio está peor.
La inseguridad ha sido su talón de Aquiles, porque la delincuencia comete asaltos y robos a plena luz del día y a escasos metros de las oficinas del alcalde, sin contar los asesinatos, violaciones sexuales y ataques que se dan cotidianamente.
No hay obras de las que se pueda sentir orgulloso. En realidad, se le recordará por haber utilizado la fuerza pública contra menores de edad y mujeres, así como en aquellos que exigían el respeto a sus derechos o por pensar diferente.
Se le recodará también por los recibos clonados del Comité de Agua Potable y Alcantarillados de Tapachula (Coapatap); por incrementar de manera desorbitante las tarifas del vital líquido; el desabasto constante y por la infinidad de reclamos por pésimo servicio.
Así también, por la proliferación de antros de vicio, prostitución, comercio informal y la falta de proyectos y programas de desarrollo.
Este primer año también ha sido de impunidad. Nada ni nadie le puede hacer algo a Gurría por su responsabilidad en diversos escándalos en la contratación de empresas.
Por ejemplo, aquella humilde señora que dice es la propietaria de la empresa que se encarga de abastecer de miles de platillos de comida diario y a crédito a la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Civil, que por cierto intoxicó a decenas de elementos.
De igual forma, la renta de los camiones recolectores de basura, en los que se ha pagado más de ocho millones de pesos en tan solo dos meses, además de los volteos para las mismas acciones, de los cuales no se sabe de quién son y cuanto cobran cada día.
Hicieron alarde de la instalación de semáforos en el sendero peatonal, pero no sirven, como tampoco la mayoría de los parquímetros.
Se sienten orgullosos de haber inaugurado la modernización del antiguo palacio municipal, que se hizo en la administración pasada; así como de algunas casetas para policías, construidas hace un par de décadas y que, a la fecha, siguen abandonadas.
El alumbrado público, como el resto de los servicios públicos son pésimos o no funcionan, al igual que las fuentes, mientras que el libramiento es una trampa mortal.
La ineptitud de Gurría y compañía se ve reflejado en las constantes manifestaciones de sus empleados, incluidos los que laboran en Palacio Municipal, Seguridad Pública, en el DIF y el Coapatap.
No hay transparencia en el uso y destino de los recursos. Se habla de un gran nepotismo que ninguna autoridad quiere investigar, al igual que hay funcionarios que firman como “licenciados” y no lo son, además de que no reúnen el perfil de la chamba que les dieron.
Tampoco se sabe a dónde fueron a parar los recursos del Subsemún que servirían para la compra de equipos para la policía, ya que este año ha habido varios elementos fallecidos sin chalecos y sin las herramientas para defenderse de la delincuencia.
A dos semanas de que Gurría celebre que sigue al frente del Ayuntamiento, las cosas en Tapachula todavía podrían ponerse peor. EL ORBE / Ildefonso Ochoa Argüello