Indocumentados Desplazan la Mano de Obra Local

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Indocumentados Desplazan la Mano de Obra Local
Indocumentados Desplazan la Mano de Obra Local

* Flujos Migratorios Estancados en la Región.

Tapachula, Chiapas; 16 de Febrero.- El endurecimiento de las medidas migratorias adoptadas por los Estados Unidos al asumir el cargo el presidente Donald Trump, está provocando que los flujos de extranjeros que entraron ilegalmente al país, se estén quedando a radicar en territorio nacional y están desplazando a los chiapanecos en algunos sectores, como en lo laboral.
Esas modificaciones legislativas ocasionaron que en 2017 se incrementara alrededor del 30 por ciento las deportaciones de mexicanos, y un aumento en el número de extranjeros indocumentados que han tenido que quedarse en territorio mexicano, por no poder acceder a esa nación norteamericana.
Según el Presidente norteamericano, en los flujos de indocumentados que buscan ingresar a su país de manera ilegal, viajan homicidas, asaltantes, traficantes y todo tipo de delincuentes.
Las redadas las ha justificando diciendo que es por seguridad de los ciudadanos, para que sus compatriotas no sean desplazados por migrantes en las oportunidades de trabajo, y para recibir servicios como el de salud, alimentación, y educación.
Por esa causa y otras, gran parte de los migrantes que están llegando a México de manera ilegal en su sueño de llegar a Norteamérica, han decidido a quedarse a vivir en territorio mexicano, pero sin dinero y sin trabajo.
Su propia necesidad los está llevando a cometer todo tipo de delitos para sobrevivir, sin importarle el daño que hacen a sus víctimas mexicanas.
Para poner un ejemplo de lo que está ocurriendo con los extranjeros que están llegando de manera ilegal a Tapachula y a los municipios de la frontera sur, basta hacer un balance de los informes en materia de seguridad pública de un cuatrimestre.
En ese lapso de tiempo fueron denunciados más de 500 extranjeros indocumentados por cometer delitos en Tapachula, incluyendo el homicidio, asaltos, robos a viviendas, entre otros.
Algunas organizaciones sociales, de derechos humanos o de membrete internacional, exigen a México que cobijen a esos migrantes y les brinde todas las atenciones, cuando ni los Gobiernos de sus propios países se preocupan por ellos.
No se trata de xenofobia. La verdad es que México no tiene la capacidad económica y la infraestructura para afrontar los grandes rezagos de los mexicanos, y por ello alrededor de la mitad de sus habitantes viven en la pobreza, y millones más en la miseria extrema.
En ese caso está Chiapas, donde grandes grupos de extranjeros que ingresaron ilegalmente al país, se están quedando a radicar en la Entidad porque no tienen documentación para seguir su viaje.
Muchos de ellos están siendo contratados para vendedores de tortas y tacos, en talleres, en la obra pública y, sobre todo, en el comercio informal.
Es claro también que el esfuerzo que están haciendo los países centroamericanos para combatir la delincuencia y a las bandas juveniles está provocando que miembros de esas células, como las Mara Salvatrucha y la Barrio 18, se estén mudando para vivir en el Estado más seguro de México, como lo es Chiapas.
No se le puede llamar coincidencia ni casos aislados a la detención de cientos de esos delincuentes en territorio chiapaneco, varios de los cuales tienen órdenes de aprehensión en sus países por delitos como el homicidio, violaciones sexuales, narcotráfico, extorsión, entre otros.
Los sectores productivos han solicitado una y otra vez a las autoridades federales que realicen los operativos en contra de quienes han violado la ley para estar viviendo en territorio nacional, o sea, que se haga cumplir el estado de derecho, ni más, ni menos.
No se trata de denostar a los centroamericanos, ya que se han reformado muchas leyes para la protección de todas las familias guatemaltecas y beliceñas que quieran ingresar de manera legar al país.
Por ejemplo, la creación de la Tarjeta de Visitante Regional (TVR) ahora les permite a todas esas familias de extranjeros que puedan llegar a Chiapas de manera ordenada y segura, sin ocultar su identidad o sus antecedentes penales.
Esas facilidades migratorias ocasionó que en los años 2016 y 2017, ingresaran con la TVR a Tapachula y a los municipios aledaños, unos 2.2 millones de visitantes guatemaltecos, anuales, quienes siempre serán bienvenidos
Ninguno de los millones de extranjeros con TVR que han llegado a Chiapas en los últimos cuatros años ha cometido un solo delito.
Por ello, representantes de los sectores productivos en la Frontera Sur han exigido, una y otra vez que se continúe con las acciones que habían emprendido las autoridades de los tres niveles de Gobierno, en torno a los operativos de seguridad y revisión de documentos a extranjeros.
En esas demandas ciudadanas han pedido que las verificaciones, sobre todo en el primer cuadro de la ciudad, incluyan a comerciantes ambulantes en el ánimo de verificar su legal estancia en el país, que la mercancía que comercialicen no sea robada, sea original y que haya pagado los impuestos que marca la ley.
De igual forma a los sexoservidores (de ambos sexos), que apenas a unos metros del Parque Central ofrecen sus caricias en las calles, sin saber si cumplen con las verificaciones en materia de salud y si están legalmente en territorio nacional.
La novedad es que muchos extranjeros ilegales se han convertido en protectores de esos sexoservidores, y por ello se concentran en las noches en las calles donde se ofrecen las caricias a cambio de dinero.
Se cree que la falta de los operativos interinstitucionales en contra de extranjeros en Chiapas, es por la irresponsabilidad del aún delegado del Instituto Nacional de Migración (INM) en Chiapas, Jordán Alegría Orantes, de quien se sospecha, pudiera estar gozando de algún beneficio con todo ello.
También extranjeros de color, que se supone habían llegado a la Frontera Sur para tramitar sus documentos que les permitieran atravesar el país y llegar a los Estados Unidos en un plazo no mayor a los quince días, decidieron quedarse en Tapachula ante las restricciones jurídicas de los norteamericanos, aunque algunos de ellos se convirtieron en delincuentes.
Cabe recordar que en Tapachula, un africano se escapó de ser linchado en el fraccionamiento La Antorcha VI etapa, luego de que fue sorprendido por vecinos cuando estaba asaltando violentamente en un local comercial.
Los empresarios han considerado que esos operativos son muy importantes, no solo para la seguridad de los habitantes y comerciantes de Tapachula, sino también para los visitantes nacionales y los propios extranjeros.
“No se trata de molestar a los visitantes extranjeros. Por el contrario, somos los más interesados en que vengan, pero que lo hagan de manera legal”, indicaron.
Hicieron énfasis en que, coincidentemente, con el incremento en el flujo de indocumentados en Tapachula y en los municipios aledaños, también lo ha sido en el número de delitos en la que se ven involucrados extranjeros que han ingresado al país de manera ilegal.
“No queremos que vengan a mendigar o a delinquir”, recalcaron al puntualizar que el hecho de solicitar la identificación a los extranjeros en territorio nacional y la comprobación de su estancia legal, no es un delito, sino más bien, es hacer lo que manda la ley. EL ORBE/Ildefonso Ochoa Argüello