Tapachula, Chiapas 23 de Marzo del 2026.– La salud mental de niños y jóvenes se ha convertido en un tema prioritario ante el incremento de casos de depresión, condición que, de no atenderse a tiempo, puede derivar en consecuencias graves como el suicidio. De acuerdo con datos del Centro Nacional de Salud Mental, la incidencia de suicidios ha aumentado hasta en un 13 por ciento, encendiendo las alertas entre especialistas.
Entre los principales síntomas que pueden derivar en depresión destacan la tristeza persistente, apatía, insomnio, pérdida de motivación y cambios en los hábitos alimenticios. Cuando estas señales se prolongan durante semanas e interfieren en la vida cotidiana, se considera que la persona podría estar atravesando un cuadro depresivo.
El psicólogo del Centro de Integración Juvenil en Tapachula, Eduardo Piedrasanta, explicó que si bien es normal experimentar momentos de tristeza o nostalgia, lo preocupante es cuando estos sentimientos se intensifican y afectan la salud física y emocional, impidiendo a la persona llevar una vida normal.
Subrayó que la familia juega un papel fundamental en la detección y atención de estos casos, ya que la comunicación cercana puede ayudar a identificar cambios de conducta y brindar apoyo oportuno. No obstante, advirtió que en casos donde los jóvenes se encuentran lejos de su núcleo familiar, la información y el acceso a orientación profesional son claves.
Asimismo, destacó que factores como el aislamiento, rupturas amorosas, duelos o problemas familiares incrementan la vulnerabilidad, especialmente en adolescentes, quienes por su etapa emocional enfrentan mayores dificultades para gestionar sus sentimientos.
Finalmente, hizo un llamado a fortalecer la comunicación, la empatía y la atención temprana, como herramientas esenciales para prevenir que la depresión escale a situaciones más graves. EL ORBE/ JC.





