ALFIL NEGRO

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ALFIL NEGRO
ALFIL NEGRO

Por Oscar D. Ballinas Lezama
‘Cae Otra Ratota’

Hasta ayer por la tarde las autoridades guardaban gran hermetismo en torno a la presunta detención del ex alcalde de Tapachula, Ángel Barrios Zea; de ser cierta esta versión, sería la segunda ocasión en que el ex edil visita la cárcel del Amate en el municipio de Cintalapa, Chiapas.
Como se recordará, en el mes de marzo del 2008, Barrios Zea fue detenido por agentes de la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal y Policías Ministeriales de Chiapas; el ex alcalde tapachulteco había sido desaforado desde el 28 de octubre del 2007,al encontrársele presunto responsable de los delitos de peculado, ejercicio indebido del servicio público y asociación delictuosa, lo que fundaron sus denunciantes en los 111 millones de pesos que el ex edil no pudo comprobar cómo y dónde los gastó, cuando estuvo sentado en la ‘silla china’.
Barrios Zea, fue apresado cuando después de estar varios meses prófugo de la justicia, la policía lo capturó en los momentos en que salía de su residencia ubicada en el número 202 de la calle Lope de Vega en la colonia Polanco en el Distrito Federal, en donde se logró ocultar por varios meses.
En esa ocasión el ex ‘inquilino del palacio de cristal’, tenía sobre sus espaldas una denuncia del Órgano Superior de Fiscalización, por la nada despreciable cantidad de 80 millones de pesos, que pertenecían al pueblo tapachulteco.
En la acusación del OSF se ordenó también, una acuciosa investigación en contra de la ex tesorera en esa administración, Griselda Gómez Ventura y Antonio Gutiérrez Meneses, éste último se desempeñó como director de obras públicas en ese mismo trienio; la justicia en forma tardía, está llegando de nuevo; como se espera que llegue para castigar a los demás ex alcaldes y ex funcionarios de los distintos gobiernos municipales, que se distinguieron por su voracidad como depredadores de los recursos de la ciudadanía.
Ángel Barrios Zea, no obstante sus presuntos adeudos con la justicia a la que parecía había podido burlar, luego de pocos meses encerrado y procesado en el Amate hace algunos años, había vuelto a ocupar cargos públicos y actualmente se desempeñaba como director del ISSSTE en la capital chiapaneca.
Fuentes oficiales que pidieron guardarse en el anonimato, afirmaron ayer que la detención del ex presidente municipal de la Perla del Soconusco, ignorando el por qué todo se estaba realizando en forma confidencial.
No hay que perder de vista que Barrios Zea fue uno de los ex alcaldes consentidos del tristemente célebre ‘dictador de Soyaló’ y también se convirtió en pieza importante con los recursos económicos, ignorándose si estos salieron de las arcas municipales, para apoyar a que Juan Sabines Guerrero se convirtiera en el gobernador de Chiapas, quien años después acabara metiéndolo a la cárcel al igual que a Pablo; reafirmando el hoy excelentísimo Cónsul de Orlando Florida, que ”mal paga el diablo a quien bien le sirve”.
Desde el Congreso del Estado llegó la noticia al pueblo de Chiapas, sobre que han aprobado la reforma a la ley de salud en esta entidad, que prohibirá el otorgamiento de más licencias, sin regulación, para expendios de bebidas alcohólicas.
Aclaró el líder cameral, Eduardo Ramírez Aguilar, que sólo se darán licencias a establecimientos que constituyan una inversión real para el estado, como franquicias nacionales, restaurantes de carácter familiar, eventos que no excedan de 20 días, como las ferias, entre otros.
Desafortunadamente los funcionarios menores del sector salud siguen echando por la borda los buenos deseos de los diputados locales y llevándolos ‘al baile’, ya que al menos en el Soconusco, los que venden bebidas embriagantes no han necesitado ‘vejigas para nadar’; sabedores de que vivimos en un país donde reina la corrupción y la impunidad, se presume ‘pagan cuotas bajo el agua’ a inspectores corruptos y se piensa que, ese dinero mal habido podría estar llegando un poco más arriba en la escala de mandos del sector salud.
Sólo así se entiende que en la costa chiapaneca existan miles de cantinas disfrazadas como ‘restaurantes familiares’, esa ‘reforma’ ya lo habían inventado los vendedores de alcohol, por lo que con ello lograron y lo seguirán haciendo, obtener las licencias que se les pegue la gana, ya que los encargados de vigilar que estén dentro de los parámetros legales, obtienen pingües ganancias por hacerse de ‘la vista gorda’.
Por lo que será necesario que los legisladores del Congreso Chiapaneco, empiecen a buscar otras formas para atajar el fomento del alcoholismo en el Soconusco; por principio de cuentas tendrán que hacer valer la ley que castiga a los empleados corruptos que pudieran estar haciendo su agosto en la SSA, sobre todo los que ‘inspeccionan’ si esos negocios en verdad cumplen con los requisitos legales para funcionar, de la misma manera tendrán que investigar hasta dónde llega la corresponsabilidad de los jefes de esos inspectores y encargados de otorgar licencias a giros rojos.