Polígrafo Político

235
Polígrafo Político
Polígrafo Político

 

Darinel Zacarías

¡Arrechura Política!

“Porque el gobierno es ágrafo y mezquino, porque la almohada está turbada, porque el fuego es un luego sin destino (…) Los principios no sirven ni de adorno, bienvenido el cinismo y la ignorancia”
Joaquín Sabina.

En política le llaman “sueltos”, es la mejor herramienta que utilizan, en momentos de consunción. Tiempos de desesperanza y barullo, ante los escasos días en que se anuncie la alianza del PVEM.
Nerviosismo es lo que predomina en la fauna, la consternación y el arrebato. Soltar buscapiés es la mejor astucia para querer embrollar el contexto. Los arpones siguen fraguándose en lo más recóndito de las tinieblas de azufre, sí, desde esos tártaros.
Las nuevas herramientas de la comunicación caminan años luz, se irradian, se disgregan en todos los tablados.
Hoy, las redes sociales son la plataforma de la modernidad. El mandato es crear perplejidad, enmarañar al lector.
La sucesión gubernamental en Chiapas tiene en ascuas a las hordas políticas. Pareciera que los reflectores del día, los debe acaparar el partido del tucán. Todo gira en torno a los movimientos que hace este instituto político y en los episodios que protagoniza Manuel Velasco Coello.
Claro y preciso, es el objetivo. Crear caos y confusión. La ventaja del Jaguar Negro en Chiapas es abismal. Las tablas políticas y las fortalezas que se han sumado a su caminar, lo hacen un competidor fuerte en el hándicap de este 2018.
El guión de la política en Chiapas parece estar definido, sólo es cuestión de esperar los tiempos que marca la ley. Para que cada instituto, coalición o alianza muestre su estatura política.
Vertiginoso desorden en los lavaderos digitales es parte de la sintomatología. Predomina la turbación, el reconcomio. Producto de una guerra que busca atenuar con ese clima de rumores y supuestos, el andar de Eduardo Ramírez Aguilar.
Desvaídos y decaídos son los arpones que desde hace unos días a la fecha han venido ventilando los adalides de quienes sienten en la nuca, el peso y la fortaleza de Lalo Ramírez.
Como dirían los célebres Cadetes de Linares: “¡Aquí no hay novedad, todo sigue igual!”, el panorama es claro, nada de sobresaltos. No hay plazo que no se venza. El terreno sigue plano. Llano.
Esas diabluras en cuita, en desgracia en nada abonan al clima de paz y de tranquilidad que necesitan los chiapanecos.
Con esa escrupulosidad con la que impetuosos mecen el pandero, sólo se dejan al desnudo y su muestran perfecta, de que auguran un aciago lugar en las urnas de Julio de 2018.
La aritmética electoral que trae el PVEM es la misma. Con todos menos con el PRI. Tajantes. Los esmeraldas ya tienen definido su bloque y estrategia electoral: Mover a Chiapas y Chiapas Unido. Los que se sumen, bienvenidos sean.
Todos, invitados a la cena del señor.
¿Quién dijo que tengo sed?