ALFIL NEGRO

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ALFIL NEGRO
ALFIL NEGRO

“Y ahora os lo he dicho antes que suceda, para cuando suceda, creáis” (Juan 14:29)

El Olor a Guerra
Oscar D. Ballinas Lezama

Los arrebatos y locuras del presidente Donald Trump, ha puesto al país de América del Norte bajo la lupa de otras naciones hostiles, como en el caso de Rusia, su eterno adversario político; Corea del Norte, China, Siria y varios países del Medio Oriente, que según las noticias internacionales se preparan para la inminente tercera guerra mundial.
Expertos analistas de la situación política que guarda el mundo actualmente, afirman que es cuestión de tiempo para que la conflagración mundial llegue a su punto más álgido; consideran que el mundo está al borde de una catástrofe y el olor a guerra ya se siente en el aire.
No obstante que los medios de comunicación de todo el mundo tratan de minimizar la terrible verdad, no han podido disfrazar los conflictos que se están produciendo entre el amenazante ‘oso ruso’ y ‘la mansa paloma gringa’; el sol no puede taparse con un dedo y la mayoría de la humanidad sabe que cada día empeoran las relaciones diplomáticas entre los Gobiernos de la mayoría de las naciones.
Para nadie es secreto que entre los pueblos llamados santos, por donde Jesucristo caminó propalando el evangelio y finalmente fue sacrificado, ahora sus victimarios y descendientes sufren la maldición de una guerra eterna que los mantiene muertos en vida; cuando ordenaron la crucifixión del hijo de Dios, nunca pensaron que en el pecado llevarían la penitencia.
Los últimos acontecimientos que se están dando a nivel mundial, por las diferencias políticas y los intereses económicos entre las grandes potencias que poseen armamentos nucleares como Rusia, Estados Unidos, Inglaterra, China, Japón y hasta Pakistán, éste último es un país pobre que posee armas nucleares, al grado que en esa zona del mundo es más fácil encontrar un arma que un vaso de agua.
Profetas del mundo coinciden que la llegada de la tercera guerra mundial será precedida por señales en los cielos, que serán vistas por millones de personas; predicciones que al parecer ya se han cumplido con los eclipses de ‘lunas de sangre’ que fueron observados por millones de personas en el mundo, en el 2016 y 2017, el fenómeno astronómico de las ‘tres súper lunas’ fue considerado por los teólogos, como una mala señal que marca el fin de los tiempos.
“Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová” (Joel 2:30-31).
Después de las ‘lunas de sangre’ que oscurecieron gran parte de los Estados Unidos, México y otros países del mundo, la tierra sufrió terribles huracanes y tormentas, así como terremotos que devastaron gran parte de la tierra de los gringos y de los mexicanos, hubo mortandad y gran pérdida de bienes; todos vieron la tormenta y pocos se hincaron ante el poder de Dios manifestado en la naturaleza.
Luego vendrían las malas decisiones de Donald Trump que han provocado el caos mundial, poniendo en riesgo a toda la humanidad en el caso de que terminen de abrir la ‘caja de Pandora’; las serpientes de Siria y Corea del Norte pueden dar paso a las profecías que habla del Armagedón, el fin de los tiempos, la gran tribulación, los cuatro jinetes del apocalipsis, el arrebato o el juicio final.
Sin embargo, muy pocas personas quieren ver y oír una verdad tan amarga, preocupante y terrible; no obstante que algunos medios de comunicación de todo el planeta mandan las imágenes, la voz y las letras que muestran las decisiones, amenazas y movimientos estratégicos de guerra en el mundo.
Es más cómodo hacer lo del avestruz, sobre todo los que están más metidos en sus distractores de futbol, política electoral, guerras civiles, violencia oficial y la del crimen organizado, alzas en los precios de servicios y productos que le pegan muy feo al bolsillo del ciudadano; otros se preocupan más por no tener trabajo, padecer hambre, enfermedades y pobreza extrema, llegando a considerar que peor ya no podrían estar y una guerra mundial, podría ser un alivio al traerles la muerte como única esperanza de acabar con su sufrimiento.
“Oyendo, oirán, pero de ningún modo entenderán; y, mirando, mirarán, pero de ningún modo verán”. (Mateo 13:13)