Polígrafo Político

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Voz al Magisterio de Chiapas: AMLO
Darinel Zacarías

“No me gusta que me llamen maestro… soy un aprendiz de todo”
Joaquín Sabina

Resalté el mi tuit la visita a Chiapas del presidente electo de México Andrés Manuel López Obrador, a presidir el Foro Educación y a través del consenso, rediseñar un nuevo plan educativo y dar palo a la llamada y sonada Reforma Educativa.
Para nadie es novedad que los ojos de AMLO están puestos en el Estado de Chiapas. Más allá de la amistad con Manuel Velasco y el resto del animalaje político, ve a este Estado con cariño y afecto.
Viajó acompañado de Esteban Moctezuma, próximo secretario de Educación Pública y con Marcelo Ebrard, el cuasi titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).
El tema educativo y sus cordones gremiales posicionan a Chiapas en el ojo del huracán. El trabajo de encono y bravucón que hizo el extinto secretario de Educación Aurelio Nuño Mayer, fue siempre punible. Rancio en su actuar.
De creerse un político modernizador, rayó en un esbozo conservador y cerrero. Que nunca consiguió salir avante con su reforma peñista.
Fracasó por su torpe manera de ejercer el oficio político, careció de sensibilidad y llegó el “comodín” Otto Granados Roldan a suplantar y en la búsqueda de una reivindicación, que hasta hoy, jamás llegó.
Se aplaude que la visita de AMLO y su propuesta de Secretario de Educación, hayan escogido a Chiapas como el escenario para esparcir ideas innovadoras, de consenso entre quienes pueden dar un mejor rumbo al modelo educativo arcaico e incongruente que prevalece.
El daño y los estragos de Aurelio Nuño solamente causaron escozor entre los sindicatos de educación en el Estado. El intolerante y desdeñoso Exsecretario usó de estandarte la etiqueta pedagógica del garrote y la camorra.
Y la labor de otro extinto, Emilio Chuayffet, también llegó a cumplir una castigadora y absurda ideología peñista. Su mayor mérito, fue su hostilidad con Elba Esther Gordillo y en ese tenor, ser un titiritero de disertaciones barrocas.
Chuayffet recibió la SEP como un premio de consolación. La regalía se la ofertaba el grupo Atlacomulco. Sin embargo, nunca fue súbdito de confianza de Peña Nieto.
Nuño en Chiapas se dedicó a concentrar su ira y rabieta en dos vertientes: atacar a los mentores e imponer a costa de sangre, fuego, presión y demás arbitrariedades una reforma laboral. Volvió a fracasar.
La amenaza a través de los testaferros de cólera e intolerancia a quien se atrevía a opinar sobre la mal llamada Reforma Educativa, terminaban en pretender sentenciar o subyugar.
Para muestra, el reto de ¡Se ha ganado un enemigo! el día que escuchó a Eduardo Ramírez, hacer un pronunciamiento de apoyo al magisterio de Chiapas.
Pero parece que esa manera de demonizar a los maestros y culparlos de todos los males de nuestro sistema educativo, va cesar.
Confían en que Andrés Manuel López Obrador y su alfil en Educación: Esteban Moctezuma, logren limar asperezas y se rediseñe un mejor modelo. Incluyente sí. Pero que sea congruente con nuestra realidad.
Como diría Padierna, se debe propiciar un indispensable diálogo sobre el rumbo de la educación nacional en la búsqueda de un modelo que se funda, entre otras cosas, en el reconocimiento a la experiencia, la dedicación y el compromiso de la inmensa mayoría de los maestros.
PD1: Hoy martes AMLO se reunirá con Jimmy Morales, presidente de Guatemala, para abordar temas como la migración y seguridad. Además de presentar su programa de desarrollo regional, que incluye a los países del norte y centro de América. ¡Interesante!
¿Quién dijo que tengo sed?