miércoles, febrero 8, 2023
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ALFIL NEGRO

“Y mi cuerpo se va gastando como de carcoma, como vestido que roe la polilla” (Job:13:28)

Otra Amarga Navidad
Oscar D. Ballinas Lezama

No hay fecha que no se cumpla, ni deuda que no se pague; hoy 24 de Diciembre del año de las transformaciones, no todos pasarán una noche buenos, muchos ni siquiera estarán con sus familias porque la parca cargó con ellos, están hospitalizados sufriendo una enfermedad terminal o pagando sus culpas en una cárcel.
La pobreza se extienda cada día y envuelve en su manto a millones de familias, que son desafortunados por carecer de un empleo y en algunos casos, por ser víctimas de la austeridad republicana que en el inicio de este sexenio dejó sin trabajo a millones de personas.
Ante una incongruencia que espanta, muchos mexicanos no acaban de entender los motivos de que muchas instituciones gubernamentales despidieran a miles de trabajadores, bajo el argumento de ahorrar para recuperar lo que cientos de exgobernantes y exfuncionarios se robaron de las arcas públicas.
En otras palabras, en el Gobierno de la cuarta transformación los nuevos gobernantes llegaron con la espada desenvainada, cortaron cabezas a diestra y siniestra sin importarles que pagaran justos por pecadores, el objetivo era atraer los reflectores de los medios de comunicación, para enviar el mensaje de que los únicos chicharrones que van a tronar estos seis años, son los del nuevo Mesías y sus profetas envueltos en una santidad llena de hipocresía.
Para nadie es secreto que en este nuevo Gobierno de la cuarta transformación, no están todos los que son, ni son todos los que están, sin embargo, la mayoría que se pintó de color moreno sienten que son iluminados, no se ponen a pensar que muchos de ellos son más diablos que el mismo Satanás y otros, no rebuznan porque Dios es grande, amén de los que se colaron disfrazados de santos y salieron del mismísimo infierno, Manuel Bartlett podría ser un botón de muestra.
La sociedad mexicana sigue sin ver claro los resultados de las promesas hechas por los que hoy tienen el sartén por el mango, nadie acaba de entender la estrategia gubernamental de despedir a miles de trabajadores mexicanos, mientras que se utiliza los dineros de sus impuestos para darle trabajo a cientos de indocumentados extranjeros, lo que expone a los actuales gobernantes como ‘candil de la calle, oscuridad de su casa’.
Los que gobiernan actualmente se desviven por tratar de mostrar una cara bonita de su administración, sin embargo, la verdad es que no han podido con el paquete y no tienen más remedio que echarle más ganas a su trabajo en los siguientes cinco años, si es que el pueblo los deja llegar, todo depende del trabajo que hagan en los próximos meses que serán su prueba de fuego, ante una sociedad que está harta de engaños y promesas incumplidas.
El no haber bajado los precios de las gasolinas, el gas y la luz eléctrica, como el ‘Gran Tlatoani’ había prometido, es una losa pesada que han empezado a cargar, es decir, en el pecado están llevando la penitencia porque el pueblo está empezando a desconfiar de ellos y a pensar que son más de lo mismo, los mismos payasos con diferentes caretas y el mismo circo.
2019 se fue entre promesas y habladurías, pura lengua de la que todo mundo se come un plato, habrá que ver si en el ‘año de la rata’ cambian sus estrategias y demuestran con hechos que están dispuestos a bajar los altos índices de inseguridad, a crear fuentes reales de trabajo, bajar los altos precios de las gasolinas y energía eléctrica, que provocan el alza en los precios de todos los productos y servicios.
La verdad sea dicha, el nuevo Gobierno muy poco ha hecho para cambiar la suerte de los mexicanos, se le ha ido en prometer y echar culpas a diestra y siniestra para lavarse las manos; será necesario que cambien esa actitud y se pongan a trabajar como Dios manda, cumpliendo sus promesas de campaña y anteponiendo el derecho a los mexicanos, antes que a los extranjeros.
Les quedan dos años para demostrar que pueden con el trabajo encomendado por la sociedad mexicana, según lo pidió Andrés Manuel López Obrador, si eso no sucede, el pueblo puede exigir su destitución como Presidente y lo mismo debe suceder con Gobernadores y Alcaldes, todos hijos o todos entenados.
Aunque el horno no está para bollos, le pido a Dios que tengan una navidad tranquila, sin enfermedades y que el Señor les provea de sus alimentos, aunque sea frijolitos, pero felices y unidos en familia, a la sombra del verdadero amor, impulsados por el amor de Dios.

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“Y mi cuerpo se va gastando como de carcoma, como vestido que roe la polilla” (Job:13:28)

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Oscar D. Ballinas Lezama

No hay fecha que no se cumpla, ni deuda que no se pague; hoy 24 de Diciembre del año de las transformaciones, no todos pasarán una noche buenos, muchos ni siquiera estarán con sus familias porque la parca cargó con ellos, están hospitalizados sufriendo una enfermedad terminal o pagando sus culpas en una cárcel.
La pobreza se extienda cada día y envuelve en su manto a millones de familias, que son desafortunados por carecer de un empleo y en algunos casos, por ser víctimas de la austeridad republicana que en el inicio de este sexenio dejó sin trabajo a millones de personas.
Ante una incongruencia que espanta, muchos mexicanos no acaban de entender los motivos de que muchas instituciones gubernamentales despidieran a miles de trabajadores, bajo el argumento de ahorrar para recuperar lo que cientos de exgobernantes y exfuncionarios se robaron de las arcas públicas.
En otras palabras, en el Gobierno de la cuarta transformación los nuevos gobernantes llegaron con la espada desenvainada, cortaron cabezas a diestra y siniestra sin importarles que pagaran justos por pecadores, el objetivo era atraer los reflectores de los medios de comunicación, para enviar el mensaje de que los únicos chicharrones que van a tronar estos seis años, son los del nuevo Mesías y sus profetas envueltos en una santidad llena de hipocresía.
Para nadie es secreto que en este nuevo Gobierno de la cuarta transformación, no están todos los que son, ni son todos los que están, sin embargo, la mayoría que se pintó de color moreno sienten que son iluminados, no se ponen a pensar que muchos de ellos son más diablos que el mismo Satanás y otros, no rebuznan porque Dios es grande, amén de los que se colaron disfrazados de santos y salieron del mismísimo infierno, Manuel Bartlett podría ser un botón de muestra.
La sociedad mexicana sigue sin ver claro los resultados de las promesas hechas por los que hoy tienen el sartén por el mango, nadie acaba de entender la estrategia gubernamental de despedir a miles de trabajadores mexicanos, mientras que se utiliza los dineros de sus impuestos para darle trabajo a cientos de indocumentados extranjeros, lo que expone a los actuales gobernantes como ‘candil de la calle, oscuridad de su casa’.
Los que gobiernan actualmente se desviven por tratar de mostrar una cara bonita de su administración, sin embargo, la verdad es que no han podido con el paquete y no tienen más remedio que echarle más ganas a su trabajo en los siguientes cinco años, si es que el pueblo los deja llegar, todo depende del trabajo que hagan en los próximos meses que serán su prueba de fuego, ante una sociedad que está harta de engaños y promesas incumplidas.
El no haber bajado los precios de las gasolinas, el gas y la luz eléctrica, como el ‘Gran Tlatoani’ había prometido, es una losa pesada que han empezado a cargar, es decir, en el pecado están llevando la penitencia porque el pueblo está empezando a desconfiar de ellos y a pensar que son más de lo mismo, los mismos payasos con diferentes caretas y el mismo circo.
2019 se fue entre promesas y habladurías, pura lengua de la que todo mundo se come un plato, habrá que ver si en el ‘año de la rata’ cambian sus estrategias y demuestran con hechos que están dispuestos a bajar los altos índices de inseguridad, a crear fuentes reales de trabajo, bajar los altos precios de las gasolinas y energía eléctrica, que provocan el alza en los precios de todos los productos y servicios.
La verdad sea dicha, el nuevo Gobierno muy poco ha hecho para cambiar la suerte de los mexicanos, se le ha ido en prometer y echar culpas a diestra y siniestra para lavarse las manos; será necesario que cambien esa actitud y se pongan a trabajar como Dios manda, cumpliendo sus promesas de campaña y anteponiendo el derecho a los mexicanos, antes que a los extranjeros.
Les quedan dos años para demostrar que pueden con el trabajo encomendado por la sociedad mexicana, según lo pidió Andrés Manuel López Obrador, si eso no sucede, el pueblo puede exigir su destitución como Presidente y lo mismo debe suceder con Gobernadores y Alcaldes, todos hijos o todos entenados.
Aunque el horno no está para bollos, le pido a Dios que tengan una navidad tranquila, sin enfermedades y que el Señor les provea de sus alimentos, aunque sea frijolitos, pero felices y unidos en familia, a la sombra del verdadero amor, impulsados por el amor de Dios.

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No hay fecha que no se cumpla, ni deuda que no se pague; hoy 24 de Diciembre del año de las transformaciones, no todos pasarán una noche buenos, muchos ni siquiera estarán con sus familias porque la parca cargó con ellos, están hospitalizados sufriendo una enfermedad terminal o pagando sus culpas en una cárcel.
La pobreza se extienda cada día y envuelve en su manto a millones de familias, que son desafortunados por carecer de un empleo y en algunos casos, por ser víctimas de la austeridad republicana que en el inicio de este sexenio dejó sin trabajo a millones de personas.
Ante una incongruencia que espanta, muchos mexicanos no acaban de entender los motivos de que muchas instituciones gubernamentales despidieran a miles de trabajadores, bajo el argumento de ahorrar para recuperar lo que cientos de exgobernantes y exfuncionarios se robaron de las arcas públicas.
En otras palabras, en el Gobierno de la cuarta transformación los nuevos gobernantes llegaron con la espada desenvainada, cortaron cabezas a diestra y siniestra sin importarles que pagaran justos por pecadores, el objetivo era atraer los reflectores de los medios de comunicación, para enviar el mensaje de que los únicos chicharrones que van a tronar estos seis años, son los del nuevo Mesías y sus profetas envueltos en una santidad llena de hipocresía.
Para nadie es secreto que en este nuevo Gobierno de la cuarta transformación, no están todos los que son, ni son todos los que están, sin embargo, la mayoría que se pintó de color moreno sienten que son iluminados, no se ponen a pensar que muchos de ellos son más diablos que el mismo Satanás y otros, no rebuznan porque Dios es grande, amén de los que se colaron disfrazados de santos y salieron del mismísimo infierno, Manuel Bartlett podría ser un botón de muestra.
La sociedad mexicana sigue sin ver claro los resultados de las promesas hechas por los que hoy tienen el sartén por el mango, nadie acaba de entender la estrategia gubernamental de despedir a miles de trabajadores mexicanos, mientras que se utiliza los dineros de sus impuestos para darle trabajo a cientos de indocumentados extranjeros, lo que expone a los actuales gobernantes como ‘candil de la calle, oscuridad de su casa’.
Los que gobiernan actualmente se desviven por tratar de mostrar una cara bonita de su administración, sin embargo, la verdad es que no han podido con el paquete y no tienen más remedio que echarle más ganas a su trabajo en los siguientes cinco años, si es que el pueblo los deja llegar, todo depende del trabajo que hagan en los próximos meses que serán su prueba de fuego, ante una sociedad que está harta de engaños y promesas incumplidas.
El no haber bajado los precios de las gasolinas, el gas y la luz eléctrica, como el ‘Gran Tlatoani’ había prometido, es una losa pesada que han empezado a cargar, es decir, en el pecado están llevando la penitencia porque el pueblo está empezando a desconfiar de ellos y a pensar que son más de lo mismo, los mismos payasos con diferentes caretas y el mismo circo.
2019 se fue entre promesas y habladurías, pura lengua de la que todo mundo se come un plato, habrá que ver si en el ‘año de la rata’ cambian sus estrategias y demuestran con hechos que están dispuestos a bajar los altos índices de inseguridad, a crear fuentes reales de trabajo, bajar los altos precios de las gasolinas y energía eléctrica, que provocan el alza en los precios de todos los productos y servicios.
La verdad sea dicha, el nuevo Gobierno muy poco ha hecho para cambiar la suerte de los mexicanos, se le ha ido en prometer y echar culpas a diestra y siniestra para lavarse las manos; será necesario que cambien esa actitud y se pongan a trabajar como Dios manda, cumpliendo sus promesas de campaña y anteponiendo el derecho a los mexicanos, antes que a los extranjeros.
Les quedan dos años para demostrar que pueden con el trabajo encomendado por la sociedad mexicana, según lo pidió Andrés Manuel López Obrador, si eso no sucede, el pueblo puede exigir su destitución como Presidente y lo mismo debe suceder con Gobernadores y Alcaldes, todos hijos o todos entenados.
Aunque el horno no está para bollos, le pido a Dios que tengan una navidad tranquila, sin enfermedades y que el Señor les provea de sus alimentos, aunque sea frijolitos, pero felices y unidos en familia, a la sombra del verdadero amor, impulsados por el amor de Dios.

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