ALFIL NEGRO

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ALFIL NEGRO
ALFIL NEGRO

Por Oscar D. Ballinas Lezama
Peste Apocalíptica
Al que montaba el caballo amarillo, le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con hambre y con mortandad”
(Apocalipsis 6:8)

Conforme pasan los días y las noches, las cifras verdaderas de los infestados y muertos por coronavirus en el mundo, se van distanciando de los números oficiales de la pandemia, que cada gobierno da a conocer públicamente, como si el sol pudiera esconderse detrás de un dedo.
Para nadie es secreto que esta peste ha traído gran tribulación, hay países como Italia, España y Ecuador, en donde la gente y sus gobiernos casi han tirado la toalla, se han dado por vencido ante el Covid-19; aseguran que ya no tienen otra esperanza, más que la voluntad de Dios. En Guayaquil, un pueblo del tercer mundo cuya bandera es la pobreza, ya no saben qué hacer con sus muertos, la gente tiene que salirse de las casas porque no aguantan el hedor, algunos optan por quemarlos a media calle o simplemente dejarlos tirados para que las aves de rapiña que vuelan sobre el cielo de Ecuador, devoren los restos como si se tratara de cualquier animal. No es una película de ciencia ficción, es una realidad amarga y dolorosa que están viviendo muchos pueblos del planeta.
Son tiempos apocalípticos, sin embargo, hay naciones como en el caso de México o regiones como el Soconusco, que hasta ahora parecen tener la misericordia de Dios y el virus mortal no se ha mostrado en todo su esplendor, sin embargo, muchas personas se niegan a creer y obedecer las reglas impuestas por la Secretaría de Salud; nos referimos a quienes tienen el privilegio de estar dentro de sus casas y no lo hacen, poniendo en grave riesgo a toda la comunidad con su irresponsabilidad.
Es claro que mucha gente, no tiene otra opción más que jugarse el albur para no morirse de hambre junto a su familia, algunos más para sostener sus empresas y poder apoyar así la economía de sus trabajadores, de Chiapas y del país entero, que ha entrado en el pico de la pandemia y ya empezó a sentir los estragos de la crisis económica, porque a diferencia de otros países, en México el Gobierno Federal no ha sacado los recursos públicos que debería tener para contener cualquier contingencia nacional, según los expertos en estos menesteres.
Las medianas y pequeñas empresas se están rascando con sus propias uñas, buscando no ser parte de las víctimas del coronavirus y empiezan a realizar malabarismos con su débil economía que les ayuda a sostenerse y a sostener a sus miles de familias que son parte de los centros de trabajo, que desafortunadamente en Chiapas no entraron dentro del programa de apoyo financiero que la Federación dio en otras entidades, principalmente en el Centro y Norte del país.
Canacintra y Coparmex, afirmaron que son solidarios con los trabajadores, pero que la mayoría de las medianas y pequeñas empresas no están en condiciones de pagar al 100 por ciento un mes de salario, ni el gobierno está siendo solidario con el sector empresarial.
Aseveraron que esta condición laboral que se ha salido de control ante los estragos del coronavirus y la desatención e insensibilidad del gobierno federal, puede generar en determinado momento despidos y desempleo, por lo que están recomendando a los empresarios a buscar formas de establecer en la medida de sus posibilidades, acuerdos de voluntades con sus empleados, tratando de buscar la subsistencia de las fuentes de empleo ante la crisis sanitaria.
Por otro lado, el gobierno federal tampoco se ha preocupado, hasta ahora, por un plan emergente en el que se brinde ayuda a toda la población que está siendo impactada por la crisis económica, como parte del daño colateral provocado por la pandemia del Covid-19 .
La CFE de electricidad, al igual que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, siguen mostrándose implacables con los cobros del servicio y de las obligaciones tributarias, son tiempos de guerra en donde la mayor parte de la población no tiene ni para comer, mucho menos para pagar los cobros estratosféricos que hace la CFE, amén de los cortes de energía eléctrica en los domicilios que no paguen en tiempo y forma; debería como mínimo, darse prórrogas y bajar el costo del servicio a los usuarios, cuando lo humanitario fuera exonerar del pago por el presente bimestre a toda la población.
Ni los pobres, que para la cuarta transformación se supone son los primeros, son perdonados y la CFE los está “pasando a la báscula”, originando que “mientras unos andan con la pena, otros andan en la pepena”.
El presidente de la república, ha dicho una y otra vez, que en las arcas del pueblo tienen mucho y suficiente dinero para este tipo de contingencias; si realmente es así, llegó la hora de hacerle un poco de justicia a los mexicanos, que en estos tiempos de tribulación se debería condonar , rebajar o dar más tiempo para pagar los impuestos, ya que exigirlo a los empresarios que luchan a brazo partido por no quebrar para sostener las fuentes de empleo, es como darles una puñalada trapera en estos tiempos del coronavirus.
En otras cosas, Wilder Martínez, nuevo director de Coapatap, tendrá que echar toda la carne al asador para “sacar el buey de la barranca”, una misión casi imposible, pero “no hay peor lucha que la que no se hace”, vamos a ver “si como ronca duerme“ el “hombre del agua”.