Victoria en el Banco de México

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Raúl Rodríguez Cortés

Victoria, porque así se llama la nueva integrante de la Junta de Gobierno del banco central y segura propuesta presidencial para que sea su gobernadora a partir del primero de enero próximo; y victoria porque eso es para AMLO el que la mayoría de su partido en el Senado la haya ratificado ayer, aún sin contar –si reparamos en su trayectoria dentro del servicio público- con la «reconocida competencia en materia monetaria», que reclama el párrafo segundo del artículo 39 de la Ley del Banco de México.
¿De qué se trata, en términos simples, la exigida competencia monetaria? Pues de tener capacidad y experiencia para preservar el poder adquisitivo de la moneda mexicana y garantizar el delicado equilibrio entre el dinero circulante y su interacción con los diversos participantes en el complejo mundo de los sistemas de pagos.
Victoria Rodríguez Ceja es, a no dudarlo, una bien preparada economista por el Tec de Monterrey y El Colegio de México, donde por cierto coincidió con dos secretarios de Hacienda: Carlos Urzúa y Arturo Herrera, ya ambos fuera del gabinete; el primero por abiertas discrepancias con la política económica presidencial y el segundo porque renunció al ser propuesto por AMLO para gobernar el Banxico, aunque después lo dejó colgado de la brocha.
Ella también cuenta con una buena trayectoria en el servicio público que la llevó a ser hasta hace unos días la subsecretaria de Egresos de Hacienda y, por lo tanto, la encargada de manejar la chequera del gobierno federal. Rodríguez Ceja ha destacado, por lo visto, en cargos de alta responsabilidad de política fiscal, pero no se le conoce experiencia en materia monetaria o de estabilidad del sistema financiero.
Pero, ¿cuáles son los riesgos de la falta de experiencia en materia monetaria al gobernar el Banco de México?
Uno, gravísimo, descuidar su integridad, vulnerar su solidez y prestigio o, peor aún, ceder su autonomía a las conveniencias políticas de Palacio Nacional y perder la independencia necesaria como contrapeso en materia económica con racionalidad técnica.
AMLO ha centrado su defensa del nombramiento en el hecho de que será una mujer la que por primera vez encabece el Banco de México. No son ni su condición de género ni sus incuestionables credenciales académicas y laborales, las que llevan a criticar la designación de Victoria Rodríguez Ceja, sino su falta de experiencia en la materia. Hay otras mujeres que sin duda la tienen. Es el caso, por solo citar dos ejemplos, de las subgobernadoras Irene Espinosa Cantellano y Galia Borja Gómez.
Sería desastroso para el país -según experiencias más o menos recientes- que un Presidente volviera a tener al mismo tiempo en sus manos las decisiones fiscales y las monetarias. Ojalá Victoria Rodríguez Ceja y los otros cuatro integrantes de la Junta de Gobierno del Banco de México no lo permitan. Sun