¿De Regreso a la URSS? Salida de Compañías Extranjeras de Rusia Deja al País más Cerca de la era Soviética

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Cuando McDonald’s abrió su primer local frente a la plaza Pushkin de Moscú, la URSS todavía existía. Pero a la vuelta de la esquina, donde una larguísima fila de ciudadanos soviéticos esperaba para comprar una hamburguesa en uno de los mayores símbolos del capitalismo, aguardaba el colapso del régimen.
El Muro de Berlín había caído menos de tres meses antes. Y en el Kremlin, Mijaíl Gorbachov lideraba el proceso de reformas políticas y económicas de la Unión Soviética con la apertura hacia el mundo no comunista.
Las empresas occidentales se están yendo masivamente de Rusia y muchas han limitado sus servicios a clientes rusos.
El Adiós de Occidente.
Estados Unidos, la Unión Europea y Reino Unido bloquearon los activos en esos países de Putin y su canciller, Serguéi Lavrov, además de los del círculo cercano de magnates que gobiernan junto a ellos, y luego decidieron excluir a los principales bancos rusos del sistema de pagos internacionales Swift.
Con el correr de los días, diferentes empresas anunciaron su retirada del mercado ruso.
Primero fueron Visa y Mastercard -luego American Express-, que concentran la enorme mayoría de las transacciones electrónicas en Rusia. Después, las piezas de dominó comenzaron a caer una tras otra.
Esto implica que productos como Coca-Cola -presente en Rusia desde 1992 y pilar del eje occidental-, dejen de ser comercializados en territorio ruso, o que quienes quieran ver los contenidos de Disney, Sony, Warner Bros o Netflix ya no lo puedan hacer.
Nestlé, Mondelez, Procter & Gamble y Unilever dejaron de invertir en Rusia, pero dijeron que seguirán proporcionando artículos esenciales.
Pepsi, que está en Rusia desde la década de 1970 gracias a la fascinación que causó el refresco en Nikita Kruschev a mediados del siglo XX y que posee en el país una extendida industria de bebidas y alimentos más grande incluso que Coca-Cola, decidió cortar el suministro de algunos de sus productos, pero dejar otros de necesidad básica como lácteos y comida para bebés.
Apple, Microsoft, Samsung y otros gigantes tecnológicos dejaron de vender en el país, mientras que DHL, FedEx, Kuehne+Nagel, Maersk y UPS están deteniendo las entregas.
Las tiendas Starbucks, H&M, Louis Vuitton, Chanel y Cartier también forman parte del éxodo. Y la japonesa Uniqlo, que en un principio había dicho que se quedaría, decidió en las últimas horas su retirada.
«Podemos Prescindir de Esas Empresas».
Durante una reunión con altos funcionarios recientemente, Putin desestimó los efectos de la presión económica occidental.
«Junto con nuestros socios, aquellos que no reconocen estas acciones ilegales, sin duda encontraremos soluciones a todos esos problemas que están tratando de crearnos», dijo el mandatario ruso.
«Debemos pasar este período. Sin duda, la economía se adaptará a la nueva situación. Continuaremos con la sustitución de importaciones en todas las áreas y, al final, todo esto conducirá a nuestra mayor independencia, autosuficiencia y soberanía», agregó.
Petróleo y Gas.
Cuando estalló el conflicto en Ucrania, la empresa de energía BP se vio bajo presión inmediata.
La compañía posee una gran participación en el gigante energético ruso Rosneft, pero a los pocos días anunció que se retiraría de sus operaciones.
A esto le siguieron de cerca las promesas de Shell, ExxonMobil y Equinor de recortar sus inversiones rusas tras la presión de los accionistas, así como de los gobiernos y el público.
Automóviles.
Jaguar Land Rover (JLR), General Motors, Aston Martin y Rolls-Royce se encuentran entre los fabricantes de automóviles que han detenido las entregas de vehículos a Rusia debido al conflicto.
Y el fabricante de equipos de construcción JCB ha detenido todas las operaciones. Sun