A pesar de que desde el sexenio de Enrique Peña Nieto se abandonó el modelo de construcción de vivienda alejada de centros de trabajo y en zonas con pocos servicios, el deterioro de la economía y la pandemia impulsaron el abandono de más casas.
Se estima que actualmente hay 8.6 millones de viviendas abandonadas en el país, cifra superior a los 6.1 millones que reportó el Inegi en el Censo de Población y Vivienda 2020, de acuerdo con datos del Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad (PUEC) de la UNAM.
En el caso de viviendas de interés social, particularmente del Infonavit, el número de unidades abandonadas pasó de 289 mil en el segundo trimestre de 2014 a 650 mil este año, muestran cifras del Instituto.
Ante ello, la actual administración del Infonavit se planteó una estrategia para que antes de terminar este sexenio se renueven, al menos, 175 mil de esas viviendas para volver a venderlas.
A través del programa de Regeneración de Vivienda Abandonada, que encabezan el Infonavit y la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), se propuso recuperar 119 casas por día en un periodo de cuatro años, de los cuales faltan dos, pero a la fecha no ha habido un reporte oficial sobre el avance.
Las ciudades con mayor porcentaje de viviendas abandonadas en el país son Ciudad Juárez, Reynosa, Mexicali y Tijuana. En la zona metropolitana del Valle de México hay más viviendas abandonadas en Zumpango y Tecámac.
Mario Macías, director sectorial de los Trabajadores del Infonavit, dijo que en el pasado consejo de administración, los trabajadores propusieron que se reactive la venta de vivienda abandonada a través de licitaciones, pero «transparentes, decentes y honradas», no como los «trajes a la medida que se hacían antes».
«Hay un inventario de vivienda muy grande desde pre-jurídico en vías de recuperación, pero estamos urgiendo lo que ya está próximo a formalizarse a través de una escritura para que el Infonavit regularice esa propiedad y pueda comercializarse. Es un tema imperante que sí nos preocupa», comentó a EL UNIVERSAL.
«Hace un mes se formalizó, ya con la suscripción de los consejeros, reactivar la comercialización de la vivienda abandonada, porque en la medida en que se comercialice más rápido, hay menos vandalismo, menos deterioro del inmueble y se afectan menos las finanzas del instituto».
El área sectorial de los trabajadores en el Infonavit estima que hay casi 160 mil viviendas abandonadas con escritura que ya se pueden volver a comercializar.
Macías aseguró que el fenómeno masivo de abandono se acabó, porque la nueva política de cobranza del Infonavit plantea que, hasta la última instancia, se le quite la vivienda al acreditado.
«Al Infonavit no le interesa traer más inventario de vivienda adjudicada porque carga con ese pasivo financiero y ahora trata de apoyar al trabajador», indicó.
Planeación Deficiente.
De acuerdo con el PUEC de la UNAM, al ser construidas sin una debida planeación urbana, las casas de interés social se volvieron imposibles de ser habitadas y, por ello, ante las dificultades de poder pagar los créditos y los problemas de vivir ahí, muchas personas decidieron abandonar esos inmuebles.
Aunado a ello, la pandemia de Covid 19 favoreció el aumento de abandono de viviendas de interés social, puesto que, al perder sus empleos, muchas personas no pudieron seguir pagando sus hipotecas.
Jorge Paredes, presidente de Realty World, explicó que la gente abandona sus viviendas por varios factores, pero principalmente porque esos desarrollos se construyeron donde había poca infraestructura pública y servicios básicos.
«No había suministro efectivo de agua, o no había autorizaciones o había escasez por zonas. No había recolección de basura, no tenían transporte público y tampoco había hospitales cercanos, ni escuelas, centros comerciales. Todo esto hacía que las familias se preguntaran para qué estaban ahí», señaló.
«Alejados de la mancha urbana y sin servicios básicos indispensables, además del tema de la seguridad, eran factores que, al final, hacían que la gente abandonara esas viviendas».
Paredes agregó que la pandemia acentúo el problema, ya que la gente buscó estar cerca de la infraestructura básica de salud como hospitales, clínicas y farmacias.
En el caso de las viviendas abandonadas del Infonavit, Paredes considera que ha sido difícil volver a comercializarlas porque hay casas que, aunque las quieran vender, es probable que no haya compradores por la carencia de servicios.
Además, dijo, los procesos en los juzgados avanzaron muy lento en 2020 y 2021. Sun
Empeora Abandono de Vivienda por la Crisis y Pandemia
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