jueves, febrero 5, 2026
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EL QUINTO PODER DE MEXICO

Por Ernesto L. Quinteros

La Violencia Escolar, un Problema que Sigue Sin Atenderse Correctamente: Defensores de Derechos Humanos

La violencia escolar ya no se esconde en los pasillos ni se diluye en rumores de recreo. Hoy se graba, se viraliza y se comparte en redes sociales, dejando evidencia clara de un problema estructural que, pese a capacitaciones, discursos y protocolos, sigue sin ser atendido de fondo. La visibilidad, por sí sola, no ha sido suficiente para detener el acoso, la discriminación ni las agresiones físicas y psicológicas dentro de los centros educativos.
El señalamiento de la defensora de derechos humanos Cecilia Izaguirre es contundente: las pláticas aisladas no erradican la violencia cuando no existe una voluntad real de transformación dentro de las escuelas. Capacitar no es lo mismo que asumir responsabilidades. Informar no equivale a intervenir. Y, sobre todo, mirar hacia otro lado no es neutralidad, es complicidad.
Uno de los errores más graves del sistema educativo es tratar la violencia escolar como hechos “entre alumnos”, minimizando su gravedad y olvidando que los centros educativos son espacios de formación integral, donde se reproducen —o se corrigen— las prácticas sociales. Cuando una agresión ocurre dentro de una escuela y no se atiende con seriedad, el mensaje es claro: la violencia es tolerable, la discriminación es negociable y el abuso puede normalizarse.
Resulta especialmente alarmante que existan casos documentados en los que directivos y personal educativo no solo omiten actuar sino que presuntamente participan o permiten actos de violencia de género y discriminación contra mujeres y personas. Esto no es ignorancia, es una violación directa a los derechos humanos. Ninguna jerarquía escolar está por encima de la ley ni del derecho a la dignidad.
Persisten todavía ideas peligrosas: que el docente “tiene la última palabra”, que la disciplina justifica el maltrato o que la identidad, el origen o la condición migratoria del alumno pueden ser motivo de trato diferenciado. Estos enfoques no solo están desfasados, son ilegales. Los derechos humanos no son una moda ni una concesión ideológica, son una obligación del Estado y de quienes ejercen autoridad, incluida la educativa.
La violencia escolar no surge de la nada. Como bien señala Izaguirre, muchas conductas agresivas reflejan contextos familiares y sociales marcados por la violencia, la exclusión o la falta de contención emocional. Ignorar estas señales es perder la oportunidad de prevenir tragedias mayores. Castigar sin comprender solo perpetúa el ciclo.
También es necesario cuestionar el silencio institucional. ¿Cuántos casos se quedan en el archivo?, ¿cuántas denuncias se resuelven con “cambios de grupo” o acuerdos informales?, ¿cuántas víctimas abandonan la escuela mientras sus agresores continúan sin consecuencias? La falta de estadísticas claras y sanciones visibles alimenta la impunidad.
En este escenario, el papel de las defensorías independientes cobra especial relevancia. Espacios como el CEDECO o la biblioteca especializada en derechos humanos representan, para muchas víctimas, la única vía real de acompañamiento. Que existan fuera de las instancias oficiales no debería ser la norma, sino una llamada de atención sobre lo que el sistema no está resolviendo.
Romper el silencio sigue siendo el mayor reto. Para estudiantes, padres y madres de familia, denunciar implica miedo a represalias, estigmatización o indiferencia. Para las autoridades educativas, escuchar implica aceptar fallas y asumir costos políticos y administrativos. Pero no hacerlo tiene un costo mucho mayor: normalizar la violencia como parte del proceso educativo.

Tapachula no puede aspirar a formar ciudadanos críticos, libres y respetuosos mientras sus escuelas reproduzcan prácticas de exclusión y abuso. La educación debe ser un espacio seguro, no un campo de batalla emocional. Erradicar la violencia escolar exige algo más que talleres: requiere voluntad, sanciones claras, seguimiento real y, sobre todo, una visión que coloque la dignidad humana por encima de cualquier comodidad institucional. ¿Alguien dijo que quería un cambio?
Por hoy ahí la dejamos, nos leemos mañana. ¡Animooo!
Comentarios y denuncias: loque46@hotmail.com
Visita: www.elorbe.com Facebook: elquintopoderdemexico

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