Por Ernesto L. Quinteros
Sigue la Novela en el Ayuntamiento de Cacahoatán; Las Cuentas No Cuadran en Obras Públicas
En Cacahoatán algo no cuadra. Y cuando las cuentas no cuadran en el ejercicio público, lo que crece no es solo la duda… es el sospechosismo social.
Hoy, el llamado “paraíso” exótico enfrenta un escenario incómodo: denuncias internas, versiones cruzadas y un presunto boquete financiero de 12 millones de pesos en la Dirección de Obras Públicas que, lejos de aclararse, parece diluirse entre silencios administrativos y decisiones cuestionables.
El nombre que resuena en este entramado es el del alcalde Víctor Pérez Saldaña, cuya administración ahora enfrenta señalamientos que no provienen de la oposición, sino del interior del Ayuntamiento. Cuando los trabajadores alzan la voz, el problema deja de ser político y se convierte en estructural.
Pero lo que más inquieta no es solo el presunto faltante millonario, sino la narrativa que lo rodea: un exdirector de Obras Públicas señalado, removido del cargo… y posteriormente reciclado como “asesor”. En cualquier lógica de rendición de cuentas, esto no solo genera ruido, genera desconfianza.
Porque mientras en otras áreas se han realizado cambios drásticos —como en Tesorería tras la filtración de nóminas—, en Obras Públicas la estructura parece intacta, como si el problema no fuera de fondo, sino apenas de forma. Y ahí es donde el sospechosismo encuentra terreno fértil.
¿Dónde están los recursos? ¿Se ejecutaron correctamente las obras? ¿Quién supervisó? ¿Quién autorizó? ¿Quién se benefició?
Son preguntas que hoy no tienen respuesta clara, pero sí una consecuencia evidente: la credibilidad institucional se erosiona.
En un municipio donde la gente espera obras, desarrollo y bienestar, lo que encuentra son versiones de irregularidades, señalamientos de permisos irregulares y una sensación de impunidad que cala hondo en la percepción ciudadana.
El problema ya no es solo administrativo. Es político, social y ético.
Porque cuando la transparencia no llega por voluntad, termina exigiéndose por presión. Y hoy, esa presión crece. Crece en los pasillos del Ayuntamiento, en la voz de los trabajadores, y en la exigencia ciudadana de que la Auditoría Superior del Estado de Chiapas intervenga y esclarezca lo que hasta ahora parece una historia a medias.
Cacahoatán no puede darse el lujo de normalizar la opacidad. No cuando cada peso público representa una necesidad social.
El paraíso, dicen, se está llenando de sombras. Y en política, cuando la sombra crece… es porque alguien está bloqueando la luz.
Ironía de la vida, ya que cuando el todavía edil de la Villa de las Hortensias andaba en campaña mendigando el voto despotricaba en contra de su antecesor. Y ahora resulta que salió peor. ¿Alguien dijo que quería un cambio?
Gusano Barrenador Sigue Ganando Terreno
Lo que ocurre con el gusano barrenador en Chiapas evidencia una preocupante brecha entre el discurso oficial y la realidad en campo. Mientras autoridades anuncian estrategias y coordinación interinstitucional, productores y comunidades rurales enfrentan solos la plaga con métodos improvisados.
La ausencia de acciones concretas, seguimiento y prevención efectiva no solo pone en riesgo al sector ganadero, sino también la salud pública. De continuar así, el problema podría escalar a una crisis sanitaria y económica de mayor impacto.
Mientras tanto, el proyecto federal de la remodelación de la planta de Moscamed en el municipio de Metapa, para poder fabricar moscas estériles y combatir dicha plaga, camina a paso de tortuga. En fin.
Por hoy ahí la dejamos, nos leemos mañana. ¡Animooo!
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