Mediante Arreglos con Autoridades Pretenden “Reabrir” los Casinos en Tuxtla y Tapachula

3676
El vicio de las apuestas ha arrastrado a muchas familias a la quiebra, a la desintegración familiar y a recurrir a otros tipos de vicios para buscar dinero fácil. Por eso los Casinos deben continuar cerrados.
El vicio de las apuestas ha arrastrado a muchas familias a la quiebra, a la desintegración familiar y a recurrir a otros tipos de vicios para buscar dinero fácil. Por eso los Casinos deben continuar cerrados.

 

*SOLO SIRVEN DE “DESPLUMADEROS” DONDE INCAUTOS PIERDEN GRANDES SUMAS DE DINERO. AFUERA DE ESOS LUGARES LES COMPRAN CARROS Y JOYAS PARA QUE PUEDAN SEGUIR JUGANDO.
*DESPUÉS DE CUATRO AÑOS DE PERMANECER CERRADOS, PODRÍAN SER ABIERTOS EN DETRIMENTO DEL INGRESO FAMILIAR.
Tapachula, Chiapas. Mayo 23.- A través de Play City, los casinos ubicados en Tuxtla Gutiérrez y Tapachula que fueron clausurados en enero del 2013 porque se encontró drogas listas para ser comercializadas en su interior, además de otras irregularidades, están a punto de abrir nuevamente.
Las presiones de quienes están detrás de esos negocios han ido avanzando y se teme que a través de algún tipo de acuerdo con funcionarios federales, cancelarán en cualquier momento la clausura que éstos tienen en la Entidad.
De acuerdo a los comunicados oficiales que se emitieron después de la clausura, hace ya cuatro años, en dos de los casinos cerrados –uno en Tapachula y otro en Tuxtla Gutiérrez-, se encontraron bolsas conteniendo un polvo blanco con todas las características de la cocaína.
En tanto que los otros dos no cumplían satisfactoriamente con lo que establece la ley para ese tipo de giros, o se estaban cometiendo otros delitos.
El vicio de las apuestas había arrastrado a muchas familias chiapanecas a la quiebra, a la desintegración familiar, a recurrir a otros tipos de vicios y a buscar dinero fácil, aunque fuera de manera ilícita.
Todos esos millones de pesos de ganancias que obtenían los casinos en Chiapas, durante estos años en que han estado clausurados, han quedado en el núcleo familiar para resolver sus propios problemas cotidianos, como la alimentación, el cuidado médico y la educación.
Por ello se concluye que el cierre de los casinos en Chiapas también contribuyo para el rescate económico de la Entidad.
No se trata de una diferencia personal entre el gobernador y los propietarios de los casinos, sino más bien de una estrategia amplia y justificada para garantizar el sano desarrollo de los jóvenes y niños chiapanecos, el fortalecimiento de las familias y el combate a los vicios.
En éstos cuatro años, el Gobierno deL Estado ha clausurado además alrededor de mil antros de vicio, incluyendo decenas de centros nocturnos en los que se ejercía la prostitución –incluida la infantil-, la trata, la explotación laboral y el tráfico de estupefacientes.
Con el cierre de los casinos y los antros de vicio en el Estado se redujo considerablemente infinidad de delitos.
Por ello los organismos productivos y la sociedad en general en Chiapas han reconocido al gobernador Manuel Velasco Coello, por su lucha frontal contra las casas de apuesta, los centros de prostitución y antros de vicio.
Pero también, al joven mandatario estatal se le reconoce el rescate de los espacios públicos para la práctica del deporte y la sana recreación.
Era tan productivo el negocio de los casinos que operaban anteriormente, que a las personas con dinero, fuera de las instalaciones le compraban carros, casas y joyas para que regresara a seguir jugando, cuando todos sabemos que los casinos están controlados por la Secretaría de Gobernación.
En estos negocios la casa gana siempre el 80% de cada juego, el 20% el ingenio apostador, quien a la siguiente vuelta se queda sin este ingreso, afectando asi a los ciudadanos que creen ganar, cuando una vez o dos les cae un premio, que sirve de gancho para continuar jugando.

MINI CASINOS SE APODERAN DE TAPACHULA
Mientras todo eso ocurre, las máquinas traga-monedas, popularmente llamadas mini-casinos, se han apoderado de éste municipio, el segundo más grande en el Estado.
Se desconoce si funcionarios estén detrás de ese negocio que se calcula deja varios millones de pesos en ganancias mensuales, sin pagar impuestos.
Tampoco se sabe si servidores públicos son propietarios de las máquinas o solamente reciben dinero a cambio de permitir impunemente esos juegos de azahar, prohibidos por la ley.
Para un solo ejemplo de lo que está ocurriendo en Tapachula, en las instalaciones del mercado “San Juan”, al nor-poniente de la ciudad, los mini casinos ya ocupan también varios locales comerciales.
Incluso, según la opinión de algunos comerciantes de ese centro de abasto, se calcula que unas cien de las cerca de 700 máquinas tragamonedas que se encuentran en ese sector y sus alrededores, iniciaron operaciones en los últimos meses.
Habría que recordar que cuando fue inaugurado ese mercado, en noviembre del 2012, es decir hace casi cinco años, no había una sola de esas máquinas, es más, ni un solo comerciante en pasillos y arterias viales, las cuales ahora están tan atiborradas de informales, que es casi imposible transitar por ese lugar..
El silencio de las autoridades sobre ese tema hace creer que pudiera tratarse de una gigantesca red de corrupción, en la que pudieran estar involucrados.
Esas actividades forzosamente tienen que ser vigiladas y sancionadas por la Secretaría de Gobernación y la Procuraduría General de la República (PGR).
En las máquinas se aprecia durante todo el día, cómo menores de edad –principalmente- caen en la adicción y pierden su dinero, que bien podría haber servido para que pudieran comer, para atender su salud o ayudar en la economía familiar.
Hasta hace unos tres años, la PGR, en coordinación con la Procuraduría General de Justicia del Estado, Aduanas, Instituto Nacional de Migración, policías Federal, estatal y municipal, realizaron varios operativos en los que decomisaron una gran cantidad de esos aparatos, pero por alguna situación, las acciones cesaron.
En las máquinas tragamonedas se realizan apuestas de dinero como en cualquier casino. En ellas participan ininterrumpidamente niños, ya que en la gran mayoría operan las 24 horas al día, durante todo el año.
Aún hay la esperanza de que se lleve a cabo un amplio operativo que vuelva a decomisar esas máquinas, en el que también se investigue a fondo quienes son los propietarios –que se cree son solamente 5 en Chiapas- y a los funcionarios involucrados, para que se aplique lo que establece la ley.
Cabe recordar que en la primera semana de diciembre del 2014, la Cámara de Diputados aprobó la nueva Ley Federal de Juegos con Apuestas y Sorteos -con 297 votos a favor, 34 en contra y 17 abstenciones- donde se prohíben los «minicasinos» en todo el país, es decir, que las máquinas tragamonedas sólo pueden operar dentro de los casinos.
En ese entonces, la Comisión Especial tenía contabilizado que en todo el país existían más de 250 mil máquinas tragamonedas con las se operaban los mini casinos, ubicados regularmente en tiendas, farmacias, mercados y establecimientos de maquinitas. EL ORBE / Ildefonso Ochoa Argüello