Tapachula, Chiapas; 7 de Marzo del 2026.- En medio del dinamismo social que caracteriza a la frontera sur, organizaciones de la sociedad civil continúan generando espacios de apoyo y desarrollo para jóvenes locales y en contexto de movilidad.
Uno de estos esfuerzos es el impulsado por Proyecto Faro, que desde hace cuatro años trabaja en la formación y acompañamiento de jóvenes en esta Ciudad.
La facilitadora socioemocional del programa, Dany Toledo, explicó que recientemente realizaron diversas actividades comunitarias bajo el nombre “Rumbo al 8M”, en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, donde varias organizaciones se unieron para promover espacios de participación, aprendizaje y autocuidado.
Entre las actividades destacaron talleres lúdicos, bordado, elaboración de pañuelos y banderas, así como servicios de autocuidado como cortes de cabello, trenzados y orientación en educación sexual, todo con el objetivo de acercar información y apoyo a la comunidad.
Toledo señaló que Proyecto Faro ha crecido significativamente desde su creación, ampliando su oferta de talleres dirigidos a jóvenes de 14 a 24 años, tanto mexicanos como extranjeros que viven o transitan por la región.
Actualmente el programa ofrece actividades permanentes como clases de guitarra, inglés, cocina y círculos de lectura, además de programas especiales como Jóvenes con Rumbo y Madres Jóvenes, todos completamente gratuitos.
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es su enfoque incluyente, ya que participan jóvenes de diversas nacionalidades, entre ellas personas provenientes de Haití, Venezuela, Nicaragua, Honduras, Guatemala e incluso países del Medio Oriente, además de jóvenes mexicanos.
La facilitadora explicó que el interés de los participantes varía según las dinámicas migratorias, ya que hay temporadas en las que predominan jóvenes extranjeros y otras en las que participan más jóvenes locales.
Más allá de la nacionalidad, Toledo destacó que cada joven llega con distintos sueños y metas, algunos con la intención de continuar su camino migratorio y otros con el deseo de establecerse en Tapachula y construir una nueva vida.
En este contexto, iniciativas como Proyecto Faro se han convertido en espacios de integración social, aprendizaje y oportunidades, contribuyendo no solo al desarrollo personal de los jóvenes, sino también a la construcción de comunidades más solidarias en una región marcada por la diversidad cultural y migratoria. EL ORBE/ JC





