Mazatán, Chiapas; 13 de Marzo del 2026.- A pesar de los esfuerzos de grupos comunitarios dedicados a la conservación ambiental, el saqueo de nidos de tortuga marina continúa representando una de las principales amenazas para estas especies en la costa de Chiapas.
José Alfredo González Gerardo, integrante de un grupo de protección de flora y fauna en el municipio de Mazatán, explicó que actualmente se encuentran en una etapa de mantenimiento y preparación de infraestructura para la próxima temporada de anidación que iniciará en julio de 2026.
Durante estos meses, los voluntarios se enfocan en reacondicionar el corral de incubación, organizar actividades para recaudar fondos y preparar el equipo necesario para los recorridos de vigilancia en la zona costera.
Detalló que los recursos obtenidos son fundamentales para cubrir gastos básicos como combustibles, mantenimiento de equipo y el funcionamiento de una cuatrimoto recientemente adquirida, la cual permitirá ampliar la cobertura de vigilancia en los aproximadamente 19 kilómetros de playa que existen en la zona del Pacífico.
Sin embargo, el principal desafío sigue siendo el saqueo ilegal de huevos de tortuga. De acuerdo con estimaciones del grupo comunitario, esta actividad podría superar el 80 por ciento de los nidos que llegan a las playas, lo que evidencia la magnitud del problema ambiental y social.
González Gerardo señaló que muchas personas que se dedican a esta práctica argumentan la falta de empleo como motivo, además de que existe desconocimiento sobre las implicaciones legales, ya que el saqueo de nidos constituye un delito federal contra el medio ambiente.
A pesar de este panorama, los resultados del trabajo comunitario han sido significativos. Desde 2022 a la fecha, el grupo ha logrado rescatar más de 100 nidos, con alrededor de 20 mil huevos protegidos. Tan solo en 2022 se registraron 56 nidos en el corral de incubación, lo que permitió liberar cerca de 7 mil 500 crías al Océano Pacífico.
Las estimaciones indican que en la zona podrían registrarse entre 250 y 300 nidadas por temporada, cifra que aún es difícil de confirmar debido a las limitaciones de vigilancia que han existido durante años.
En México, todas las especies de tortugas marinas están protegidas y su manejo forma parte de programas impulsados por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), que establecen sanciones que pueden alcanzar hasta 9 u 11 años de prisión, además de multas económicas.
No obstante, el defensor ambiental señaló que en muchas ocasiones las sanciones no se aplican con el rigor necesario, lo que provoca que quienes se dedican al saqueo reincidan en esta actividad. Incluso, integrantes del grupo comunitario han recibido amenazas por su labor de protección.
Ante esta situación, los conservacionistas insisten en que la solución también depende de la conciencia social,y mientras exista consumo de huevos de tortuga o comercio ilegal, el saqueo seguirá siendo visto como un negocio.
Por ello, hicieron un llamado a la ciudadanía a no consumir productos derivados de especies protegidas y a sumarse a las acciones de conservación, recordando que proteger a la tortuga marina no solo significa preservar una especie emblemática del Pacífico, sino también mantener el equilibrio de los ecosistemas marinos de los que depende la vida y el bienestar de las comunidades costeras. EL ORBE/ JC





