ALFIL NEGRO

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Tarde de Fuego
Oscar D. Ballinas Lezama

Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo. (Apocalipsis 9:2)

El domingo tres de Junio fue una tarde de fuego en Guatemala, al filo de la una de la tarde de la hora de Dios, uno de sus volcanes hizo erupción y dejó muchos muertos, más de un millón de damnificados y daños incuantificables.
Aunque las autoridades guatemaltecas dieron en información preliminar la noticia de siete muertos, se hablaba de miles de desaparecidos que no pudieron escapar de la lava y el humo tóxico que los agarró desprevenidos.
El Volcán de Fuego se encuentra a unos 50 kilómetros de la capital del país y es la segunda ocasión que hace erupción en este año; enormes columnas de humo se observaban desde varios lugares, las explosiones y la lluvia de ceniza que vomitó puso de rodillas a todos sus habitantes.
Por otro lado, corrió el rumor de que el volcán Tacaná, que también ha arrojado cenizas de hace varios años, debe ser monitoreado constantemente porque el planeta se está convirtiendo en una olla exprés ante el calentamiento global y en cualquier momento puede suscitarse un siniestro de fatales consecuencias; sobre todo porque a los pies del Tacaná se ubican los municipios Unión Juárez, Cacahoatán, Tuxtla Chico y Tapachula, los primeros en ser afectados, según los vulcanólogos que hace unos días subieron a verificar este coloso dormido, luego de sostener una reunión con directivos del Planetario del Colegio de Bachilleres de Chiapas, en donde se ubica un observatorio sísmico.
Por otro lado, en Tapachula un incendio casi acabó con una tienda de venta de material plástico; el lugar del siniestro se ubica sobre la 8ª Norte, frente al parque central “Miguel Hidalgo”, sobre el costado del Antiguo Palacio Municipal, el cual está en remodelación.
Los bomberos llegaron con las pocas pipas y mangueras rotas que tienen, haciendo un titánico esfuerzo para controlar las lenguas de fuego que amenazaban con extenderse hacia los edificios aledaños, entre ellos una farmacia, un restaurante, un hotel y el mismo mercado “Sebastián Escobar”, donde reinó el pánico por varios minutos.
Afortunadamente, los ‘traga humo’ volvieron a ganar la batalla contra el fuego, no obstante que siguen careciendo de vehículos modernos, mangueras y uniformes en buen estado; se espera que las autoridades de los tres niveles y la misma sociedad tapachulteca busquen urgentemente una solución para brindarles ayuda, pues trabajan con lo que tienen exponiendo sus vidas.
Los bomberos manifestaron que siguen sin encontrar eco en la sociedad tapachulteca, así como en las autoridades de los tres niveles de Gobierno, añadiendo que los dos Pesos aportados por los usuarios a través de la cuenta de Coapatap como una cuota voluntaria, para usarlo en sus necesidades no les son suficientes, y al paso que van podrían desaparecer, entonces la gente quedará expuesta a las conflagraciones que por el demasiado calor y los cortos circuitos causados por las deterioradas líneas de alumbrado público, han sido hasta ahora las principales causas de los incendios en este municipio.
En esta ocasión el incendio provocó, además, problemas de salud a muchos mirones que no fueron controlados por ninguna autoridad, por lo que al permanecer muy cerca del lugar del incendio sufrieron intoxicaciones con el humo del plástico quemado; esto demostró también la nula coordinación entre las diversas corporaciones tanto policiacas como las de Tránsito del Estado, Vialidad Municipal y Protección Civil.
Por cierto, una pipa de esta última institución que buscaba acudir al lugar del incendio, atropelló y lesionó gravemente a un motociclista que circulaba a la altura de la Cuarta Sur y el puente peatonal, frente a dos conocidas tiendas. El humo venenoso del plástico se extendió por los cuatro puntos cardinales de la ciudad, causando serios trastornos en la población por inhalarlo; las autoridades de salud, como siempre, brillaron por su ausencia.