Los Increíbles y Brad Bird

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Luis Armando Pacheco

Brad Bird es uno de los directores más subestimados del cine, muy pocos saben quién es debido a su corto currículo; sin embargo, lo poco que tiene ha influido en gran medida a la cultura popular, sobre todo en el departamento de la animación desde principios de los 2000 con su primera película “El Gigante de Hierro”, la cual era una respuesta de Warner Bros Animation al renacimiento de Disney que dominó por completo la industria desde 1989.
Con esta cinta pretendía llevar a la animación a tomar más riesgos y no sobreproteger a su audiencia de las realidades del mundo, como Disney lo hacía en esa época, mostrándonos temas más maduros y sutiles dejando implicaciones tan complejas que si uno vuelve a ver la película siendo un adulto se da cuenta de que no tiene un final tan feliz como el que presenta de manera superficial.
La película desgraciadamente no fue exitosa en taquilla durante su presentación teatral, sin embargo, terminó convirtiéndose en un clásico del cine, tanto que recientemente Ready Player One, estrenada hace unos meses hace referencia al Gigante de Hierro, presentándolo como personaje importante. La calidad y pasión que Brad Bird le tiene a la Animación le ayudó a obtener un trabajo de Dirección en Pixar dándonos otro clásico: Los Increíbles.
Los Increíbles se estrenó en el 2004, tiene excelentes críticas y gran audiencia, dándonos una perspectiva de los superhéroes, con más realismo, y un mundo burocrático que raya en lo Kafkesco, en cierta forma se nota que intentó hacer una versión familiar del aclamado cómic de Watchmen, de Alan Moore (Cómic destacado por mostrar superhéroes en una luz realista, burocrática y existencial, considerado en la revista Time como una de las mejores novelas de la literatura inglesa de los últimos siglos) dándonos una trama más o menos similar que se siente única gracias a la visión de Brad Bird, y fue con esta película que comenzó a desarrollar su estilo narrativo dándonos sus primeros sellos de dirección, como su uso extenso de la estética de ciencia ficción de los años 50’s y 60’s, o el motor narrativo de los personajes principales es una crisis existencial que nos lleva a su siguiente película de Pixar, la cual posiblemente fue más importante para la compañía.
En el 2006 Disney compró la empresa Pixar, ya dejando de ser la distribuidora principal para convertirse en su propietaria, y la primera película desarrollada por ésta fue la primera coproducción con Disney, Ratatouille, en el 2007. Aquí Brad Bird se legitimó como uno de los directores más prometedores de la industria de la animación, sin embargo con su siguiente proyecto demostró sus múltiples talentos con Live Action.
En el 2011 se estrenó la cuarte película de Misión Imposible: Protocolo fantasma. Con favorables críticas de parte de la audiencia y los fans los cuales la consideran la mejor película de la saga por excelencia, ya que logró revivir la franquicia que salía de dos películas mediocres.
Sin embargo, no todo es color de rosa para Brad Bird, en el 2015 estrenó Tomorrowland a críticas mixtas y siendo un desastre en taquilla. La primera falla de un director con un catálogo de películas que se consideran clásicos modernos.
La semana pasada se estrenó la secuela de Los Increíbles con críticas favorables y hasta ahora una gran taquilla, demostrándonos que este director todavía tiene potencial de darnos clásicos modernos.
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