EL QUINTO PODER DE MEXICO

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EL QUINTO PODER DE MEXICO
EL QUINTO PODER DE MEXICO

Periodismo, no Debe ser Actividad de Riesgo
Ernesto L. Quinteros

Desafortunadamente, en México ejercer la libertad de expresión y realizar actividad periodística es de alto riesgo para quienes practican profesión, según organismos internacionales defensores de los derechos humanos.
Sin embargo, no debería ser así. El periodismo no tiene por qué ser una actividad de riesgo. Si una amenaza, agresión física o desaparición forzada de algún compañero periodista la vemos ya como normal, estaremos cayendo en el error. Pues el ejercicio de la libertad de expresión también contribuye al desarrollo de un pueblo.
Con 20 años en esta actividad, viene a mi mente una anécdota que me sucedió en Octubre del 2005, después del paso del huracán Stan, en el sexenio en el que gobernaba Pablo Salazar Mendiguchía.
En ese entonces trabajaba para una radio local y colaboraba para una agencia de noticias.
Por la inasistencia de un compañero al trabajo, me tocó cubrir la información del puente aéreo que instalaron los tres niveles de Gobierno, en el hangar naval, rumbo a Puerto Madero, en Tapachula.
La fuente la cubrían compañeros de diferentes medios, pero por algún motivo se había cancelado la rueda de prensa, pero a mí, no me avisaron, y llegué puntual.
Desde ese hangar las autoridades civiles y militares enviaban ayuda a los damnificados de diferentes comunidades de la Sierra y Costa, que habían quedado incomunicados, pues el fenómeno meteorológico se había llevado todos los puentes.
A mi llegada, el personal naval de la entrada me dio acceso a las instalaciones, previa identificación y revisión.
Ya dentro de las enormes instalaciones, tuve a mi vista varios helicópteros, y en otro espacio cientos de despensas y víveres. Buscaba yo a algún colega o conocido y no había nadie.
Caminé hasta donde estaba personal militar para saber si darían algún informe de las ayuda que brindaban, ¿y cómo iban las acciones de auxilio a la población?, y me dijeron que la rueda de prensa se había cancelado.
Sin embargo casi de salida mire a un soldado, a quien saludé, el caminaba como león enjaulado, de un lado a otro, y le hice la pregunta obligada, ¿qué está pasando?, mirando a su alrededor, me preguntó ¿eres reportero?, le dije que sí y me identifiqué.
Se quedó pensando por unos segundos, y me dijo que estaba muy molesto, que era Capitán de la Armada de México por varios años, y no entendía la irresponsabilidad del Gobierno Estatal de aquel entonces.
Eso llamó mi atención, y empezó la explicación del militar, de que en una mesa interinstitucional el Gobierno del Estado se había comprometido con el suministro de combustible, pero que no estaban cumpliendo, y por esa razón no se estaban distribuyendo la ayuda humanitaria, las naves estaban varadas, el personal militar estaba en espera y la ayuda se encontraba en enormes bodegas, pero los víveres no estaba llegando a los damnificados.
Le pedí la entrevista y accedió después de pensarlo cinco minutos, y su expresión fue; “si me corren o castigan por esto pues ni modos”.
Eso fue por la mañana, a medio día el noticiero de la radio empezaba a las 2:00 de la tarde, y aventé la noticia al aire, la ayuda a damnificados no llega porque no hay turbosina (combustible para las aeronaves).
A los 20 minutos de haber pasado esa información al aire, me habló la Gerente de la Radio, y me expreso, “por instrucciones superiores estas despedido”.
Aunque era reportero de radio, siempre portaba una cámara, ya que también trabajaba para una agencia de noticias local.
Es muy común que entre los compañeros del medio se comparta la información, pasé fotos y audios a algunos colegas, al otro día esa nota también fue la principal, la de 8 columnas en uno de los principales periódicos de la localidad y otros medios estatales.
Al día siguiente, de gerencia de la radio me hablaron para decirme que regresara a trabajar, que todo se había tratado de un error, obviamente les di las gracias, pero no.
En ese mismo año me enteré además, que el Director de EL ORBE había sido detenido, simplemente por haber publicado que los damnificados no eran atendidos por el Gobernador en turno.
Desde ese entonces, entendí que la censura es algo con lo que el periodista, comunicador o reportero debe batallar.
Pero no hay que acostumbrarse, porque de hacerlo estaríamos cayendo en un grave error, y atentaríamos nosotros mismos contra la libre expresión.
Y aunque hoy, las condiciones del 2005 a la actualidad en los medios de comunicación han cambiado estrepitosamente, con el auge de las redes sociales, consideradas “el quinto poder”, la censura en todas sus expresiones, ya sea bajo amenaza, desaparición forzada, y otras, NO DEBE EXISTIR.
Por hoy, ahí la dejamos, nos leemos mañana. ¡Ánimo!
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