ALFIL NEGRO

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Un Día Esperado
Oscar D. Ballinas Lezama

La capital política de Chiapas se mantenía, hasta las primeras horas de la noche de ayer, en un ambiente de ‘calma chicha’ que no presagia tormenta a pesar de algunos nubarrones en el cielo; la gente va y viene por las principales calles y avenidas de esta ciudad, llevando en sus pensamientos una expectativa de que todo va a mejorar con el cambio de Gobierno.
Nadie duda que existe mucho trabajo por hacer y que el nuevo Gobernador y su gabinete tendrá que trabajar a marchas forzadas, ya que les tocará también lidiar con el pago de la monstruosa deuda heredada por Juan Sabines Guerrero, quien siendo Presidente Municipal de Tuxtla Gutiérrez, se presume que pudo haber negociado sus débitos de más de mil millones de Pesos con Pablo Salazar, que lo apadrinó para alcanzar la Gubernatura, sin pensar el encantador de serpientes que meses después mal le pagaría el diablo por servirle bien.
Según los tuxtlecos, Sabines Guerrero fue el gran depredador del erario chiapaneco ya que como gobernador aumentó la deuda en más de 40 mil millones de Pesos, que generaba diariamente varios millones más por concepto de intereses al pueblo chiapaneco.
Al llegar a la gubernatura Manuel Velasco Coello, recibió en su administración esa herencia maldita, la que trató con toda su voluntad de acabarla y en el pecado llevó la penitencia, porque las finanzas nacionales dieron un giro de 180 grados en forma negativa con la reforma energética, siendo en ese momento en que la ‘puerca torció el rabo’, pese a los malabarismos administrativos que el ‘Güero’ y su equipo administrativo hicieron tratando de ‘sacar el buey de la barranca’.
Hoy, Rutilio Escandón Cadenas recibirá la estafeta oficial para tomar el timón del barco chiapaneco, sabe de la peligrosa tormenta financiera que ahora estará en sus manos, sin embargo, el excentinela de la casa de la justicia es un hombre acostumbrado a los retos, es un guerrero de la política que caminó y libró batallas con su amigo de toda una vida, Andrés Manuel López Obrador, la historia no miente y así ha quedado escrito en Chiapas y más allá de esta entidad fronteriza, donde junto al político oriundo de Macuspana libraron cruentas batallas en las que su bandera fue siempre la democracia la justicia para favorecer a los marginados y pobres.
Ambos políticos y luchadores sociales vieron este año que está por culminar, el producto de lo que sembraron y están ya ofertándolo al pueblo a través de lo que ha llamado la Cuarta Transformación; la población mexicana quiere recibirla capeadita, siempre y cuando esas promesas se lleven a la realidad, porque el horno ya no está para bollos.
Esa es la enorme responsabilidad que tendrán ahora los nuevos gobernantes, que impulsados por un proyecto que ha ofrecido una imagen diferente basada en los principios de honestidad, planean combatir la corrupción para dar paso a la recuperación de recursos económicos, que, aunados a una austeridad republicana, podría ser el secreto o la llave que abra las puertas a la recuperación política, económica y social que tanto necesita este país.
De ahí la importancia que tiene este día, para los chiapanecos que están ansiosos de saber cuál será la estrategia de la nueva administración estatal, ahora presidida por Rutilio Escandón Cadenas, que buscará resolver el galimatías del empobrecimiento económico, político y social que sigue teniendo Chiapas; que al igual que la mayoría del resto de los Estados de la República Mexicana, no han podido encontrar la punta del hilo de la madeja que los conduzca a tener mejores condiciones de vida.
Nos queda claro que los gobernantes poco o nada podrán hacer solos, que tendrán que bajar al pueblo y pedirle ‘una manita’ para trabajar unidos en la búsqueda de mejorar las condiciones de vida de todos los habitantes de esta entidad fronteriza, principalmente, como lo han machacado López Obrador y Escandón Cadenas, la situación socio económica de los más pobres y marginados. Ojalá sea así y lluevan bendiciones de Dios para todos.