ALFIL NEGRO

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ALFIL NEGRO
ALFIL NEGRO

Primero los de Casa
Oscar D. Ballinas Lezama

Conforme pasan los días en la frontera del sur de México, la Costa chiapaneca se ha convertido en un corredor migratorio centroamericano, por donde el flujo de extranjeros indocumentados ha rebasado todas las expectativas de seguridad, hay temor de que se generen más problemas socios económicos al país.
La generosidad del Gobierno mexicano, al parecer está siendo mal interpretada por la mayoría de los integrantes de las caravanas que salieron en éxodo desde Honduras, El Salvador y Guatemala, que ya no piden, sino exigen ser bien atendidos, argumentando el respeto a sus ‘derechos humanos’, sin embargo, ellos insultan a los ciudadanos mexicanos y desprecian la comida y ropa que de buena fe, la gente de buen corazón le ha ofrecido.
Si bien los Gobiernos de sus países tienen muchos problemas por la falta de fuentes de trabajo por una economía quebrada, por la inseguridad, la violencia y la corrupción que ha provocado el éxodo de miles de personas, México tampoco se encuentra en un lecho de rosas; el nuevo Gobierno está ofreciendo una cuarta transformación que está en proceso y ha empezado a costar sangre, sudor y lágrimas.
Nadie pone en tela de duda el esfuerzo y la buena voluntad que pueda tener el Gobierno Federal mexicano, así como del espíritu humanitario para ayudar a sus semejantes, sin embargo, es necesario reflexionar sobre algunas estrategias que, aún con toda la buena fe, pueden estar equivocadas y podrían provocar que salga más caro el caldo que las albóndigas.
La ayuda humanitaria para los migrantes indocumentados, al parecer, está preocupando a muchos mexicanos en extrema pobreza, que indudablemente deben ser los primeros en tener derecho al beneficio que se ha prometido; mientras que el resto que cuenta con un trabajo o empresa, sufre la intranquilidad de la inseguridad que aumenta por esas personas, quienes tratando de sobrevivir no les importa delinquir o prostituirse y dañar el tejido social en donde piden cobijo para su infortunio.
Casos como el publicado ayer en EL ORBE, aunque son pequeños comparados con otros, sobre un grupo de niños de una escuela primaria que han destacado en Robótica, ganándose su participación en un campeonato mundial en el extranjero, no pueden ir debido a la falta de recursos económicos de las autoridades y tienen que andar mendigando esa ayuda entre la iniciativa privada.
No debemos olvidar que Oaxaca, Guerrero y Chiapas, son catalogados por el INEGI, y algunos organismos internacionales, como las entidades con más pobreza; para nadie es secreto que los Gobiernos Federales que antecedieron al actual hicieron muy mal las cosas, al parecer desviaron recursos millonarios que correspondían a estas entidades que nunca pudieron salir de su empantanamiento económico, político y social.
De ahí la exigencia de la mayoría de los mexicanos para que se castigue a esos depredadores de cuello blanco y no se burlen de la ciudadanía, el ‘borrón y cuenta nueva’ no debe aplicar para esta horda de sinvergüenzas, amén de que también se les debe incautar todo lo que se robaron.
En ese tenor, debería considerarse la ayuda gubernamental que ahora se está dando a los extranjeros, independientemente de que sean perniciosos o no, porque ya lo ha dicho hasta el cansancio el dueño de la ‘silla del águila’, primero los más pobres de México, los más necesitados de fuentes de trabajo, los que no tienen viviendas, los que carecen de seguridad y están en manos de la delincuencia organizada, y de esos, en nuestro país, hay por montones.
Nadie pide que no se le tienda la mano a los extranjeros que lo necesitan, pero de eso a darles todo peladito y en la boca no ha sido bien visto por todos, quienes argumentan: “Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no le alumbre”; es cuestión de canalizar la ayuda humanitaria primero a los de casa, y después, si algo queda, repartirlo entre quienes argumentan ser invisibles en sus países.
Para nadie es secreto que millones de mexicanos han emigrado a otros países de primer mundo, como a Estados Unidos de Norteamérica, debido a la pobreza extrema que tenían en su tierra; muchos aún siguen migrando porque su necesidad es mucha, superando la paciencia para esperar el cambio anunciado.
Primero Dios que se logre un viraje de 180 grados en el timón del barco mexicano, todos deseamos eso para tener la opción de una nueva y mejor vida; sin embargo, el continuar gastando los recursos del erario en los indocumentados dificultará al Gobierno azteca lograr, a mediano plazo, el sueño que ha ofrecido.