ALFIL NEGRO

280
ALFIL NEGRO
ALFIL NEGRO

Crónica de los Invisibles
Oscar D. Ballinas Lezama

Ayer, en el primer día de la semana, el centro de Tapachula volvió a vivir bajo la tensión de un enfrentamiento, esta vez, entre policías, militares y los campesinos de Pavencul, que, desesperados por la falta de atención de las autoridades municipales, amenazaban con tomar el Palacio de Cristal y quemarlo.
No menos de quinientos habitantes de los diversos ejidos y barrios de la zona alta de Tapachula, armados de palos y bastante enojados en contra del Alcalde y sus funcionarios, llegaron exigiendo la rehabilitación de un kilómetros y medio de carretera, así como limpiar 32 derrumbes en la zona de la serranía.
Bajo un fuerte operativo de seguridad implementado por la Guardia Nacional, la Marina, Policía Estatal y Seguridad Pública Municipal, los hombres del campo detuvieron sus impulsos de ingresar por la fuerza al palacio, se conformaron con nombrar una comisión para que dialogara con el Edil y funcionarios de Obras Públicas, bajo un clima de tensión y zozobra.
Aproximadamente tres horas después, los representantes de los campesinos bajaron con el rostro desencajado, para informar a sus compañeros que habían tenido una ríspida reunión, debido a que solamente fueron atendidos por funcionarios menores del Ayuntamiento, quienes al parecer no tenían poder de decisión tomar para resolver sus peticiones; esta noticia desató los demonios de la ira entre los campesinos, quienes exaltados y furiosos estuvieron a punto de enfrentarse con el grupo de policías antimotines que formaban el contingente que defendía la entrada principal del Palacio Municipal.
Los inconformes exigían la presencia del alcalde Oscar Gurría, quien hasta las dos de la tarde no aparecía, por lo que se empezaron a calentar los ánimos y se escuchaban gritos con los que pedían a la turba que cercaran el Palacio Municipal, eran aproximadamente las 13 horas de este lunes próximo pasado; minutos después, los inconformes bloquearon con varios vehículos la Sexta Norte y 7ª. Poniente, causando un caos vial en las horas pico, frente a un grueso contingente de la Secretaría de Marina, que minutos más tarde fue reforzado por la Guardia Nacional.
Algunos de los inconformes, entre ellos Fabián Velázquez López, un campesino de aproximadamente 55 años, sudaba a mares, había estado varias horas bajo los rayos inclementes del sol esperando la respuesta de sus compañeros; le pregunté qué pasaba en realidad, respondiendo en exclusiva para EL ORBE: “venimos a dialogar con palabras sanas con la primera autoridad municipal, no venimos a quemar el palacio como andan diciendo algunos desconocidos; pedimos que se cumpla un compromiso, estamos tocando esta puerta y si no la abren, iremos a tocar las de Tuxtla”, afirmó el viejo campesino.
Luego diría: “nadie quiere usar la fuerza, no deben temer ni es necesario intimidarnos con tantos policías y militares, solo buscamos que nos echen la mano con la reparación del camino de La Boquilla y los 32 derrumbes que se han dado en el camino a Pavencul, poniendo en peligro la vida de quienes bajamos a Tapachula y regresamos a nuestras comunidades con el alma en un hilo, porque corremos peligro de caer en el barranco en cualquier momento”.
Velázquez López manifestó también que en Pavencul, hay más de cinco mil habitantes, “siendo los hombres viejos quienes sobreviven sembrando maíz, repollo, hortalizas, mientras los jóvenes se han ido casi todos a buscar trabajo en la frontera norte, arriesgan su vida tratando de cruzar el charco para que sus familias no se mueran de hambre; en Pavencul y sus 9 barrios no existe el apoyo al campo, la situación económica está muy jodida”, aseguró el entrevistado.
Añadió que el mismo problema existe en las comunidades de Toquián, Chespal Nuevo, Consejo Agrario Mexicano, La Soledad, Malacate, Carrizal y Bijagual, entre otras, en donde la carretera se ha convertido en un camino de carreta que es urgente sea rehabilitada.
Otro gran problema que sufren los habitantes de esas comunidades, apuntó el campesino inconforme, es la enfermedad de ‘la piedra’, que por falta de suficientes médicos y medicinas en ese lugar ha llevado a la muerte a mucha gente, quienes no tienen dinero para operarse de ese mal que se ha convertido en su pandemia; sin embargo nadie habla de ello, como lo hacen de los chinos con el coronavirus, “nuestros hermanos campesinos de la zona alta de Tapachula sufren el calvario del dolor que a diario le provoca esa enfermedad que les quema las entrañas, hasta que el enfermo encuentra la paz en la muerte”, añadió.
Explicó que hace dos años, con muchos esfuerzos trajo a Tapachula a su esposa de 40 años de edad para que fuera atendida en el Hospital General, invirtió todos sus ahorros y algo del dinero que le enviaron sus hijos, que se fueron de ‘mojados’ a Estados Unidos, para pagar algunos gastos de la atención médica, sin embargo, su mujer nunca fue operada, siendo atendida únicamente por jóvenes pasantes de medicina que, al final, le dieron de alta en medio del dolor causado por esa enfermedad curable.
Manifestó que regresaron al barrio del Carrizal, donde actualmente agoniza por ser pobre y no reunir 20 o 30 mil Pesos, que es el costo de la operación, concluyó diciendo el viejo Flavio, con la mirada clavada sobre la bandera de México, que, como símbolo de una esperanza perdida, ondeaba en la explanada del parque central “Miguel Hidalgo”, que alguna vez fuera el corazón de Tapachula.
Finalmente, poco después de las tres de la tarde, reventó el problema y se suscitó el enfrentamiento entre campesinos, policías municipales, miembros de la Marina y la Guardia Nacional, quienes arrestaron a varios de los que protestaban, incluyendo a la comunicadora y luchadora social, Cintya Alvarado, quien fue llevada detenida a los separados de seguridad pública, ignorándose los motivos que tuvieron los militares y policías para atentar contra la periodista y luchadora social.