Tras Bambalinas

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César Solís

Recibí hace unos días una denuncia social entorno a la galopante inseguridad que padece Tapachula, situación que para nadie es un secreto, está presente todos los días y seguramente obedece a la falta de estrategias coordinadas entre los mandos policiales de los tres órdenes de Gobierno, también a que aún existen elementos “malos”, con antecedentes turbios, incluso algunos con cuentas pendientes ante la justicia.
Si bien es cierto la pandemia Covid-19 ha evidenciado que los policías no cuentan con el equipamiento necesario para salir a trabajar, pero tampoco cuentan con mandos que gocen de la inteligencia y formación. En el caso de Tapachula esto sea evidenciado con los recientes accidentes en los que se ha visto protagonizarse entre unidades oficiales y vehículos particulares, así como de uniformados que tienen cuentas pendientes con la ley.
El caso más reciente que se ha tratado de ocultar, hace unos días elementos Ministeriales arribaron a la base de la Policía Municipal para ejecutar una orden de captura y presentación en contra de un elemento de la corporación local, requerido por un Juez de Control, sin embargo fue alertado rápidamente por sus superiores y huyó.
Según versiones de la propia policía tapachulteca, el aviso se dio momentos antes de que el señalado policía municipal llegara a bordo de una patrulla, la cual abandonó para darse a la fuga ante la presencia de los agentes ministeriales de la FGE que ya lo esperaban.
El uniformado acusado ha estado involucrado en investigaciones de la FGE, luego de ser sindicado por sus nexos y participaciones con bandas delictivas. Por estas imputaciones ha sido alertado por la misma autoridad municipal sobre las acciones judiciales en su contra, con lo que ha logrado evadir la acción de la justicia.
En Seguridad Pública Municipal existe desorden que está a punto de salir de control, el malestar de los oficiales en contra de los mandos es evidente, acusan que el Secretario no los escucha y se han formado facciones y que cada uno busca sus propios fines, situación que pone en absoluta tensión a todos los integrantes de la policía.
Los integrantes de la Policía Municipal piden una revisión e investigación a fondo por todo lo que sucede, así como un cambio urgente en los mandos policiacos, empezando por el Secretario de Seguridad Pública Municipal de Tapachula y de la directora administrativa de nombre Mildred Espinoza Cueto, quién ya está sacando las uñitas. Por cierto, esta funcionaria es hija nada más y nada menos que de la contralora Alma Rosa Cueto, extesorera de la administración priista saliente.
Mientras toda esta situación turbia continúe en la Policía Municipal de Tapachula, la población seguirá desprotegida, siendo presa fácil de la delincuencia tal y como ha sucedido en los últimos meses que llevamos de confinamiento.
Nos leemos en la próxima.