domingo, enero 29, 2023
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Concluyó el Peor Año Para Tapachula Debido a la Pésima Administración de Óscar Gurría

* A PESAR DE QUE EL MUNICIPIO RECIBIÓ EL MAYOR PRESUPUESTO EN SU HISTORIA, NO SE INVIRTIÓ EN OBRAS O MEJORAS DE LOS SERVICIOS PÚBLICOS.
* LA CIUDADANÍA SUFRE POR LA INSEGURIDAD, YA QUE TAMPOCO HAY UNA ESTRATEGIA DE LAS CORPORACIONES POLICIACAS PARA FRENAR LA DELINCUENCIA.

Tapachula, Chiapas; 01 de enero.– Este martes concluyó uno de los episodios más lamentables del municipio y, quizá, uno de los peores años que ha tenido Tapachula por los yerros cometidos por el ayuntamiento que, a pesar de todo, sigue presidiendo el alcalde, Óscar Gurría Penagos.
No hay pretextos. Tapachula recibió el mayor presupuesto en su historia que, según legisladores, fue cercano a los mil millones de pesos.
El alcalde y compañía trataron de justificar algo de esos recursos Por ejemplo, se le ocurrió la puntada de decir que rehabilitó 17 parques e invirtió en ellos 7.6 millones de pesos, aunque no dijo en qué, ni cuales, porque ni siquiera las fuentes funcionan.
Incluyó en esas obras al “Parque del Café” que, según la Secretaría de Relaciones Exteriores, se modernizó con recursos federales y de organismos internacionales. Habría que preguntarles, entonces, quien de los dos miente.
Se ufanó de los 30 camiones recolectores de basura, pero no dijo nada sobre que se gastaría más de cuatro millones mensuales en renta, mientras que el problema persiste.
El tufo a corrupción entre un minúsculo grupo de funcionarios del ayuntamiento y de la empresa que se vio beneficiada con todo eso, es irremediable.
Aún no se sabe a cuánto asciende la renta de los otros camiones recolectores de basura, los volteos, y que otro particular se está volviendo rico con ello.
Prometió cerrar los centros de acopio para que ya no hubiera contaminación ni tricicleros, a los que sometió en varias ocasiones con la fuerza pública, pero otra vez mintió.
Ahí siguen, con toda podredumbre y al aire libre. Ahora se duda que todo se trató de presiones para aumentar las tarifas de cobro a los tricicleros.
También dijo que, gracias a él, se está construyendo el camino a La Pita, un proyecto que inició hace ya varios años y que ahora consolidó el gobernador, Rutilio Escandón Cadena.
El inquilino del Palacio aseguró que hizo una inversión de 17 millones de pesos en agua potable, cuando su administración se ha caracterizado por el desabasto, las inconformidades y por haber aumentado las tarifas, además de un pésimo servicio.
Según él, invirtió 3 millones de pesos en la rehabilitación del techo del antiguo palacio municipal, al que le dicen museo, pero no se sabe qué pasó con el fondo de garantía o la fianza de la empresa que lo hizo, puesto que estaba dentro del periodo que marca la ley para hacerlo.
Habló de otros 184 millones en pavimentación de calles, cuando toda la sociedad se queja de lo destrozado que se encuentra la ciudad, como la periferia del mercado San Juan.
Quizá lo más descabellado de lo que asegura el gobierno municipal es que lleva gastados 305 millones de pesos en obras, cuando ha sido precisamente la ausencia de ellas uno de los malestares de la población.
En administraciones municipales anteriores y comités ciudadanos dejaron listos los expedientes técnicos para que se llevaran a cabo las obras sociales. En lugar de ello, se han visto involucrados en escándalos por el uso que les dan a los recursos del erario.
Por ejemplo, en materia de inseguridad, no hay una estrategia de logística y de labor de inteligencia, habiendo tanta tecnología. Todo ha sido un fracaso por sostener, bajo quién sabe qué acuerdos, a Pedro García Palazuelos, al frente de Seguridad Pública.
No se saben los resultados de los exámenes de confianza y quiénes lo reprobaron, así como tampoco los estados financieros y a los funcionarios se les permite que manejen los recursos a su antojo, Por eso urge que se auditen y se investigue el destino del dinero que llega del gobierno federal para la seguridad pública.
Así también, los motivos que ha habido para no darles capacitación a los policías, las herramientas que requieren para realizar su trabajo y lo mal alimentados que están.
Se teme que, al hacer una profunda investigación en esa corporación, se podría esclarecer la posibilidad de que algunos policías pudieran estar vinculados con delincuentes.
Así también, que en la empresa que aporta la comida a esa corporación y a Protección Civil, pudieran estar involucrados funcionarios y sus familiares.
Gurría y su familia deben estar muy orgullosos de que esta administración municipal se ha caracterizado por el uso de la fuerza pública, o sea los policías, para arremeter en contra de aquellos que reclaman sus derechos o piensan diferente que ellos.
Por ejemplo, los embates que ha habido en contra de comerciantes, recolectores de basura, la sociedad de Puerto Madero que se oponía a la construcción de una gasolinera, las canasteras del Tianguis Emiliano Zapata, entre otros.
No hubo el cambio prometido, más que para atrás. En este año que acaba de concluir, las protestas de representantes de sectores productivos, empresarios y de organizaciones sociales, se hicieron una constante, salvo de aquellos que aplaudieron todo, por ser proveedores.
Se reclamó por el incremento en los niveles de inseguridad y prostitución; el desbordamiento en el comercio informal; la incapacidad de los empleados municipales para atender sus responsabilidades; la deficiencia en los servicios; la venta indiscriminada de pirotecnia y la proliferación de antros de vicios.
Siguen las calles destrozadas en la ciudad y en las cinco delegaciones; el caos vial prevalece; no funcionan las áreas de reubicación de colectivos; hay desabasto de agua en colonias y las tarifas siguen siendo muy altas; además de que se desconoce a dónde va a parar la recaudación de baños, parquímetros, impuestos y comercio informal
No hay proyección turística del municipio. La limpieza de calles periféricas a la Presidencia Municipal la han realizado centroamericanos y empresarios que se han visto en la penosa necesidad de comprar escobas y recogedores, porque el Ayuntamiento argumenta que no tienen recursos.
Las obras inauguradas por Oscar Gurría y compañía fueron construidas hace años, como el museo, las casetas de policías, el parque del Café, entre otros a los que, sin pudor alguno, les ha ido a cortar un listón.
El aun alcalde será recordado también por ser protector de los centroamericanos que han ingresado ilegalmente al país y por la forma tan déspota de tratar a sus propios empleados, quienes le han hecho infinidad de manifestaciones de protestas.
Mientras, trascendió que Oscar Gurría y su mujer, Laura García Arjona, tienen incrustado en la nómina a infinidad de parientes y amigos, a quienes supuestamente se les está pagando -en global- varios millones de pesos sin que nadie le pueda decir nada.
Entre ellos señalan a Luis Miguel del Pino Acoto, quien tiene el cargo de Secretario de Gobierno Municipal, yerno de Gurria, pareja sentimental de su hija Gabriela Gurria Águeda.
Asimismo, Elisa García Arjona, directora de Proyectos en Obras Públicas, hermana de Laura, la mujer del alcalde; Andrea Zamora Leal, secretaria de Educación y Cultura, sobrina de la presidente del DIF; Sthefany Chang Fierro, directora de Adquisiciones, quien es familiar de uno de los yernos.
Hay otros, como el caso de Mónica Domínguez Cansino, quien tiene el cargo de secretaria privada, es maestra de una escuela propiedad de Laura García; de igual forma, Irma Salas Peregrino, directora del Deporte, cuñada de Romeo del Pino, y así una larga lista.
Todo ello contradice la promesa de cambio impulsada por el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, en torno a la corrupción, el nepotismo, no violar las leyes y la de no mentir al pueblo,
Se espera que, a diferencia de los sumisos Regidores y la Síndico, los diputados del Congreso del Estado investiguen a fondo lo que está ocurriendo en el ayuntamiento de Tapachula y apliquen la ley, antes de que el pueblo se los reclame. EL ORBE / Ildefonso Ochoa Argüello

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Concluyó el Peor Año Para Tapachula Debido a la Pésima Administración de Óscar Gurría

* A PESAR DE QUE EL MUNICIPIO RECIBIÓ EL MAYOR PRESUPUESTO EN SU HISTORIA, NO SE INVIRTIÓ EN OBRAS O MEJORAS DE LOS SERVICIOS PÚBLICOS.
* LA CIUDADANÍA SUFRE POR LA INSEGURIDAD, YA QUE TAMPOCO HAY UNA ESTRATEGIA DE LAS CORPORACIONES POLICIACAS PARA FRENAR LA DELINCUENCIA.

Tapachula, Chiapas; 01 de enero.– Este martes concluyó uno de los episodios más lamentables del municipio y, quizá, uno de los peores años que ha tenido Tapachula por los yerros cometidos por el ayuntamiento que, a pesar de todo, sigue presidiendo el alcalde, Óscar Gurría Penagos.
No hay pretextos. Tapachula recibió el mayor presupuesto en su historia que, según legisladores, fue cercano a los mil millones de pesos.
El alcalde y compañía trataron de justificar algo de esos recursos Por ejemplo, se le ocurrió la puntada de decir que rehabilitó 17 parques e invirtió en ellos 7.6 millones de pesos, aunque no dijo en qué, ni cuales, porque ni siquiera las fuentes funcionan.
Incluyó en esas obras al “Parque del Café” que, según la Secretaría de Relaciones Exteriores, se modernizó con recursos federales y de organismos internacionales. Habría que preguntarles, entonces, quien de los dos miente.
Se ufanó de los 30 camiones recolectores de basura, pero no dijo nada sobre que se gastaría más de cuatro millones mensuales en renta, mientras que el problema persiste.
El tufo a corrupción entre un minúsculo grupo de funcionarios del ayuntamiento y de la empresa que se vio beneficiada con todo eso, es irremediable.
Aún no se sabe a cuánto asciende la renta de los otros camiones recolectores de basura, los volteos, y que otro particular se está volviendo rico con ello.
Prometió cerrar los centros de acopio para que ya no hubiera contaminación ni tricicleros, a los que sometió en varias ocasiones con la fuerza pública, pero otra vez mintió.
Ahí siguen, con toda podredumbre y al aire libre. Ahora se duda que todo se trató de presiones para aumentar las tarifas de cobro a los tricicleros.
También dijo que, gracias a él, se está construyendo el camino a La Pita, un proyecto que inició hace ya varios años y que ahora consolidó el gobernador, Rutilio Escandón Cadena.
El inquilino del Palacio aseguró que hizo una inversión de 17 millones de pesos en agua potable, cuando su administración se ha caracterizado por el desabasto, las inconformidades y por haber aumentado las tarifas, además de un pésimo servicio.
Según él, invirtió 3 millones de pesos en la rehabilitación del techo del antiguo palacio municipal, al que le dicen museo, pero no se sabe qué pasó con el fondo de garantía o la fianza de la empresa que lo hizo, puesto que estaba dentro del periodo que marca la ley para hacerlo.
Habló de otros 184 millones en pavimentación de calles, cuando toda la sociedad se queja de lo destrozado que se encuentra la ciudad, como la periferia del mercado San Juan.
Quizá lo más descabellado de lo que asegura el gobierno municipal es que lleva gastados 305 millones de pesos en obras, cuando ha sido precisamente la ausencia de ellas uno de los malestares de la población.
En administraciones municipales anteriores y comités ciudadanos dejaron listos los expedientes técnicos para que se llevaran a cabo las obras sociales. En lugar de ello, se han visto involucrados en escándalos por el uso que les dan a los recursos del erario.
Por ejemplo, en materia de inseguridad, no hay una estrategia de logística y de labor de inteligencia, habiendo tanta tecnología. Todo ha sido un fracaso por sostener, bajo quién sabe qué acuerdos, a Pedro García Palazuelos, al frente de Seguridad Pública.
No se saben los resultados de los exámenes de confianza y quiénes lo reprobaron, así como tampoco los estados financieros y a los funcionarios se les permite que manejen los recursos a su antojo, Por eso urge que se auditen y se investigue el destino del dinero que llega del gobierno federal para la seguridad pública.
Así también, los motivos que ha habido para no darles capacitación a los policías, las herramientas que requieren para realizar su trabajo y lo mal alimentados que están.
Se teme que, al hacer una profunda investigación en esa corporación, se podría esclarecer la posibilidad de que algunos policías pudieran estar vinculados con delincuentes.
Así también, que en la empresa que aporta la comida a esa corporación y a Protección Civil, pudieran estar involucrados funcionarios y sus familiares.
Gurría y su familia deben estar muy orgullosos de que esta administración municipal se ha caracterizado por el uso de la fuerza pública, o sea los policías, para arremeter en contra de aquellos que reclaman sus derechos o piensan diferente que ellos.
Por ejemplo, los embates que ha habido en contra de comerciantes, recolectores de basura, la sociedad de Puerto Madero que se oponía a la construcción de una gasolinera, las canasteras del Tianguis Emiliano Zapata, entre otros.
No hubo el cambio prometido, más que para atrás. En este año que acaba de concluir, las protestas de representantes de sectores productivos, empresarios y de organizaciones sociales, se hicieron una constante, salvo de aquellos que aplaudieron todo, por ser proveedores.
Se reclamó por el incremento en los niveles de inseguridad y prostitución; el desbordamiento en el comercio informal; la incapacidad de los empleados municipales para atender sus responsabilidades; la deficiencia en los servicios; la venta indiscriminada de pirotecnia y la proliferación de antros de vicios.
Siguen las calles destrozadas en la ciudad y en las cinco delegaciones; el caos vial prevalece; no funcionan las áreas de reubicación de colectivos; hay desabasto de agua en colonias y las tarifas siguen siendo muy altas; además de que se desconoce a dónde va a parar la recaudación de baños, parquímetros, impuestos y comercio informal
No hay proyección turística del municipio. La limpieza de calles periféricas a la Presidencia Municipal la han realizado centroamericanos y empresarios que se han visto en la penosa necesidad de comprar escobas y recogedores, porque el Ayuntamiento argumenta que no tienen recursos.
Las obras inauguradas por Oscar Gurría y compañía fueron construidas hace años, como el museo, las casetas de policías, el parque del Café, entre otros a los que, sin pudor alguno, les ha ido a cortar un listón.
El aun alcalde será recordado también por ser protector de los centroamericanos que han ingresado ilegalmente al país y por la forma tan déspota de tratar a sus propios empleados, quienes le han hecho infinidad de manifestaciones de protestas.
Mientras, trascendió que Oscar Gurría y su mujer, Laura García Arjona, tienen incrustado en la nómina a infinidad de parientes y amigos, a quienes supuestamente se les está pagando -en global- varios millones de pesos sin que nadie le pueda decir nada.
Entre ellos señalan a Luis Miguel del Pino Acoto, quien tiene el cargo de Secretario de Gobierno Municipal, yerno de Gurria, pareja sentimental de su hija Gabriela Gurria Águeda.
Asimismo, Elisa García Arjona, directora de Proyectos en Obras Públicas, hermana de Laura, la mujer del alcalde; Andrea Zamora Leal, secretaria de Educación y Cultura, sobrina de la presidente del DIF; Sthefany Chang Fierro, directora de Adquisiciones, quien es familiar de uno de los yernos.
Hay otros, como el caso de Mónica Domínguez Cansino, quien tiene el cargo de secretaria privada, es maestra de una escuela propiedad de Laura García; de igual forma, Irma Salas Peregrino, directora del Deporte, cuñada de Romeo del Pino, y así una larga lista.
Todo ello contradice la promesa de cambio impulsada por el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, en torno a la corrupción, el nepotismo, no violar las leyes y la de no mentir al pueblo,
Se espera que, a diferencia de los sumisos Regidores y la Síndico, los diputados del Congreso del Estado investiguen a fondo lo que está ocurriendo en el ayuntamiento de Tapachula y apliquen la ley, antes de que el pueblo se los reclame. EL ORBE / Ildefonso Ochoa Argüello

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* LA CIUDADANÍA SUFRE POR LA INSEGURIDAD, YA QUE TAMPOCO HAY UNA ESTRATEGIA DE LAS CORPORACIONES POLICIACAS PARA FRENAR LA DELINCUENCIA.

Tapachula, Chiapas; 01 de enero.– Este martes concluyó uno de los episodios más lamentables del municipio y, quizá, uno de los peores años que ha tenido Tapachula por los yerros cometidos por el ayuntamiento que, a pesar de todo, sigue presidiendo el alcalde, Óscar Gurría Penagos.
No hay pretextos. Tapachula recibió el mayor presupuesto en su historia que, según legisladores, fue cercano a los mil millones de pesos.
El alcalde y compañía trataron de justificar algo de esos recursos Por ejemplo, se le ocurrió la puntada de decir que rehabilitó 17 parques e invirtió en ellos 7.6 millones de pesos, aunque no dijo en qué, ni cuales, porque ni siquiera las fuentes funcionan.
Incluyó en esas obras al “Parque del Café” que, según la Secretaría de Relaciones Exteriores, se modernizó con recursos federales y de organismos internacionales. Habría que preguntarles, entonces, quien de los dos miente.
Se ufanó de los 30 camiones recolectores de basura, pero no dijo nada sobre que se gastaría más de cuatro millones mensuales en renta, mientras que el problema persiste.
El tufo a corrupción entre un minúsculo grupo de funcionarios del ayuntamiento y de la empresa que se vio beneficiada con todo eso, es irremediable.
Aún no se sabe a cuánto asciende la renta de los otros camiones recolectores de basura, los volteos, y que otro particular se está volviendo rico con ello.
Prometió cerrar los centros de acopio para que ya no hubiera contaminación ni tricicleros, a los que sometió en varias ocasiones con la fuerza pública, pero otra vez mintió.
Ahí siguen, con toda podredumbre y al aire libre. Ahora se duda que todo se trató de presiones para aumentar las tarifas de cobro a los tricicleros.
También dijo que, gracias a él, se está construyendo el camino a La Pita, un proyecto que inició hace ya varios años y que ahora consolidó el gobernador, Rutilio Escandón Cadena.
El inquilino del Palacio aseguró que hizo una inversión de 17 millones de pesos en agua potable, cuando su administración se ha caracterizado por el desabasto, las inconformidades y por haber aumentado las tarifas, además de un pésimo servicio.
Según él, invirtió 3 millones de pesos en la rehabilitación del techo del antiguo palacio municipal, al que le dicen museo, pero no se sabe qué pasó con el fondo de garantía o la fianza de la empresa que lo hizo, puesto que estaba dentro del periodo que marca la ley para hacerlo.
Habló de otros 184 millones en pavimentación de calles, cuando toda la sociedad se queja de lo destrozado que se encuentra la ciudad, como la periferia del mercado San Juan.
Quizá lo más descabellado de lo que asegura el gobierno municipal es que lleva gastados 305 millones de pesos en obras, cuando ha sido precisamente la ausencia de ellas uno de los malestares de la población.
En administraciones municipales anteriores y comités ciudadanos dejaron listos los expedientes técnicos para que se llevaran a cabo las obras sociales. En lugar de ello, se han visto involucrados en escándalos por el uso que les dan a los recursos del erario.
Por ejemplo, en materia de inseguridad, no hay una estrategia de logística y de labor de inteligencia, habiendo tanta tecnología. Todo ha sido un fracaso por sostener, bajo quién sabe qué acuerdos, a Pedro García Palazuelos, al frente de Seguridad Pública.
No se saben los resultados de los exámenes de confianza y quiénes lo reprobaron, así como tampoco los estados financieros y a los funcionarios se les permite que manejen los recursos a su antojo, Por eso urge que se auditen y se investigue el destino del dinero que llega del gobierno federal para la seguridad pública.
Así también, los motivos que ha habido para no darles capacitación a los policías, las herramientas que requieren para realizar su trabajo y lo mal alimentados que están.
Se teme que, al hacer una profunda investigación en esa corporación, se podría esclarecer la posibilidad de que algunos policías pudieran estar vinculados con delincuentes.
Así también, que en la empresa que aporta la comida a esa corporación y a Protección Civil, pudieran estar involucrados funcionarios y sus familiares.
Gurría y su familia deben estar muy orgullosos de que esta administración municipal se ha caracterizado por el uso de la fuerza pública, o sea los policías, para arremeter en contra de aquellos que reclaman sus derechos o piensan diferente que ellos.
Por ejemplo, los embates que ha habido en contra de comerciantes, recolectores de basura, la sociedad de Puerto Madero que se oponía a la construcción de una gasolinera, las canasteras del Tianguis Emiliano Zapata, entre otros.
No hubo el cambio prometido, más que para atrás. En este año que acaba de concluir, las protestas de representantes de sectores productivos, empresarios y de organizaciones sociales, se hicieron una constante, salvo de aquellos que aplaudieron todo, por ser proveedores.
Se reclamó por el incremento en los niveles de inseguridad y prostitución; el desbordamiento en el comercio informal; la incapacidad de los empleados municipales para atender sus responsabilidades; la deficiencia en los servicios; la venta indiscriminada de pirotecnia y la proliferación de antros de vicios.
Siguen las calles destrozadas en la ciudad y en las cinco delegaciones; el caos vial prevalece; no funcionan las áreas de reubicación de colectivos; hay desabasto de agua en colonias y las tarifas siguen siendo muy altas; además de que se desconoce a dónde va a parar la recaudación de baños, parquímetros, impuestos y comercio informal
No hay proyección turística del municipio. La limpieza de calles periféricas a la Presidencia Municipal la han realizado centroamericanos y empresarios que se han visto en la penosa necesidad de comprar escobas y recogedores, porque el Ayuntamiento argumenta que no tienen recursos.
Las obras inauguradas por Oscar Gurría y compañía fueron construidas hace años, como el museo, las casetas de policías, el parque del Café, entre otros a los que, sin pudor alguno, les ha ido a cortar un listón.
El aun alcalde será recordado también por ser protector de los centroamericanos que han ingresado ilegalmente al país y por la forma tan déspota de tratar a sus propios empleados, quienes le han hecho infinidad de manifestaciones de protestas.
Mientras, trascendió que Oscar Gurría y su mujer, Laura García Arjona, tienen incrustado en la nómina a infinidad de parientes y amigos, a quienes supuestamente se les está pagando -en global- varios millones de pesos sin que nadie le pueda decir nada.
Entre ellos señalan a Luis Miguel del Pino Acoto, quien tiene el cargo de Secretario de Gobierno Municipal, yerno de Gurria, pareja sentimental de su hija Gabriela Gurria Águeda.
Asimismo, Elisa García Arjona, directora de Proyectos en Obras Públicas, hermana de Laura, la mujer del alcalde; Andrea Zamora Leal, secretaria de Educación y Cultura, sobrina de la presidente del DIF; Sthefany Chang Fierro, directora de Adquisiciones, quien es familiar de uno de los yernos.
Hay otros, como el caso de Mónica Domínguez Cansino, quien tiene el cargo de secretaria privada, es maestra de una escuela propiedad de Laura García; de igual forma, Irma Salas Peregrino, directora del Deporte, cuñada de Romeo del Pino, y así una larga lista.
Todo ello contradice la promesa de cambio impulsada por el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, en torno a la corrupción, el nepotismo, no violar las leyes y la de no mentir al pueblo,
Se espera que, a diferencia de los sumisos Regidores y la Síndico, los diputados del Congreso del Estado investiguen a fondo lo que está ocurriendo en el ayuntamiento de Tapachula y apliquen la ley, antes de que el pueblo se los reclame. EL ORBE / Ildefonso Ochoa Argüello

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