La Explotación Minera Atenta en Contra de la Biodiversidad, Ambiente y Vida Humana: IMS

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La Explotación Minera Atenta en Contra de la Biodiversidad, Ambiente y Vida Humana: IMS
La Explotación Minera Atenta en Contra de la Biodiversidad, Ambiente y Vida Humana: IMS

Tapachula, Chis.; 5 de junio.- “El Día Mundial del Medio Ambiente como lo establece la ONU este 5 de junio, no es un día más, se establece con el fin de hacer conciencia, unirnos y fortalecer más la lucha en contra de la destrucción ambiental como se hace con la explotación de la minería en Chiapas”, dijo Israel Molina Santiago.
El activista del Movimiento Social por la Tierra (MST), añadió, “la explotación minera atenta en contra de la biodiversidad, medio ambiente y la vida humana, por eso nos defendemos ante esa actividad, aunado a la deforestación y contaminación de arroyos y ríos”.
Subrayó, “la explotación minera ha tomado fuerza en el Soconusco, especialmente en los municipios de Acacoyagua y Escuintla, existen otros más donde ocasionan daños y conflictos entre grupos de comunidades y organizaciones sociales”.
Puntualizó, “la minería causa una de las grandes contaminaciones que tenemos en el agua, ya que funcionan principalmente con enormes cantidades de ácidos que incluso se van al manto friático y en general acaban con la flora, fauna, causan enfermedades y muerte del ser humano”.
Asimismo, dijo, “en estas tierras tan fértiles de Chiapas y el Soconusco, cien por ciento agropecuarias y de pesca, no se debe dar cabida a la minería, a las que están funcionamiento se les deben cancelar las concesiones, por los daños se debería tipificar como delito”.
Dijo, “varias organizaciones similares a la nuestra, buscan crear una iniciativa de ley para que en Chiapas la explotación minera se tipifique como delito de ecocidio, por causar daños irreversibles al ambiente, como lo dicta la Corte Internacional”.
Subrayó, “decimos alto a la minería y a la venta de tierras, ya que la explotación minera no es como nos la explican para convencernos, las excavaciones a las que recurren no son a centímetros bajo tierra sino a cientos de metros, contaminando mantos friáticos y ríos. EL ORBE/Alberto de la Cruz Aguilar