Tapachula, Chiapas; 22 de marzo de 2026.- Ante la caída sostenida en la producción de frijol y el abandono paulatino de su siembra, productores de la región del Soconusco impulsan una estrategia de tecnificación agrícola para rescatar este cultivo fundamental en la dieta y economía local.
Actualmente, cada vez son menos los agricultores que se arriesgan a sembrar frijol debido a factores como el deterioro del suelo, el uso intensivo de herbicidas, la irregularidad de las lluvias y la presencia de plagas persistentes. Estas condiciones han reducido los rendimientos a apenas entre 300 y 400 kilogramos por hectárea.
Productores con amplia experiencia, como Juan Álvarez Díaz, destacan la urgencia de adoptar nuevas tecnologías que permitan revertir esta tendencia y mejorar la productividad. La meta es alcanzar hasta una tonelada por hectárea mediante prácticas más eficientes y sostenibles.
Entre los principales desafíos se encuentra el control de plagas como la mosca blanca y el pulgón, cuya proliferación se ha intensificado por las variaciones climáticas. De acuerdo con los agricultores, los métodos tradicionales ya no son suficientes para enfrentar estas amenazas.
Históricamente, la siembra se realizaba con técnicas como el uso de la macana y la quema de rastrojo en pequeñas parcelas. Sin embargo, el contexto actual exige una transición hacia esquemas tecnificados que integren innovación, manejo adecuado del suelo y control fitosanitario.
La estrategia también contempla el rescate de variedades locales con alto valor comercial, como el frijol escumite, negro, de vara y colón. A diferencia de otros cultivos, el frijol mantiene un precio atractivo en el mercado, que oscila entre 50 y 60 pesos por kilogramo, lo que representa una oportunidad económica para las familias rurales.
Otro elemento clave es el aprovechamiento de la humedad residual tras la cosecha de soya, lo que permitiría optimizar los ciclos productivos. En este sentido, los productores hacen un llamado a las autoridades para recibir asesoría técnica y acompañamiento que fortalezca estas prácticas.
Más allá de su valor comercial, el rescate del frijol representa una acción estratégica para garantizar la seguridad alimentaria, dijo. EL ORBE/Nelson Bautista





