Tapachula, Chiapas 12 de Abril del 2026.- La fe, la identidad y las raíces culturales se entrelazan en el Soconusco con la celebración en honor a San Vicente Ferrer, una tradición de origen oaxaqueño que, a lo largo de casi cuatro décadas, ha logrado consolidarse entre familias de la región.
De acuerdo con Lizzet Velásquez Fuentes, presidenta del comité de proconstrucción de la capilla, esta festividad inició en 1986, cuando el profesor Pedro Vicente llevó la imagen del santo desde Tuxtla Gutiérrez. Desde entonces, cada año se realiza la tradicional “vela”, suspendida únicamente durante el periodo de pandemia.
Actualmente, la comunidad trabaja en la construcción de una capilla dedicada a San Vicente Ferrer, ubicada en la colonia La Antorcha, proyecto que avanza gracias a donaciones y actividades de recaudación impulsadas por los propios creyentes.
La tradición, profundamente arraigada en la cultura del Istmo de Tehuantepec, ha sido transmitida de generación en generación por familias oaxaqueñas que llegaron al Soconusco durante el auge agrícola y ferroviario. Hoy, sus descendientes mantienen vivas prácticas como las mayordomías, promesas religiosas y celebraciones que refuerzan la identidad cultural.
Por su parte, Jacqueline Pinto, mayordoma de este año junto a su esposo Rubén Ovalle, destacó el compromiso de continuar con estas costumbres, realizando rezos mensuales y promoviendo la participación de nuevas generaciones.
Más allá de lo religioso, estas festividades también fortalecen el tejido social y económico, al impulsar la gastronomía tradicional y la participación comunitaria.
Así, la devoción a San Vicente Ferrer no solo representa un acto de fe, sino también un símbolo de identidad, unidad y herencia cultural viva en el Soconusco. EL ORBE/ JC.





