*Se Pierden Alrededor del 70% de las Cosechas.
Tapachula, Chiapas 5 de Abril del 2026.– La producción de marañón en la región del Soconusco atraviesa uno de sus momentos más críticos en años, afectada severamente por el cambio climático, el encarecimiento de insumos y una creciente competencia internacional que pone en jaque a los productores locales.
Abel Ruiz Méndez, representante de Nuez Arancita, alertó que las condiciones climáticas han alterado los ciclos naturales del cultivo. “Antes, desde diciembre comenzaba la floración y caída de fruta; hoy estamos terminando marzo y apenas inicia. La humedad excesiva —el llamado sereno— ha provocado que la flor se pudra y no amarre el fruto”, explicó.
La crisis también tiene un efecto social. Cientos de trabajadores temporales que dependen de la cosecha enfrentan incertidumbre laboral, al reducirse drásticamente las jornadas de trabajo. “El compromiso real es con la gente que vive de esto, y hoy simplemente no hay suficiente producción”, lamentó.
A este escenario se suma la falta de competitividad frente a mercados internacionales. Países como Vietnam, India y Brasil están colocando semilla a menor costo en México, mientras que los productores locales enfrentan altos precios de combustible y transporte. “Nuestro producto es de alta calidad, pero no podemos competir con esos precios”, señaló Ruiz Méndez.
Además, el aumento en el costo del diésel ha encarecido los fletes hacia centros de consumo como la Ciudad de México, agravando aún más la situación. Ante ello, productores han solicitado al gobierno federal medidas como la homologación de precios de combustibles en la frontera sur, sin obtener respuesta favorable.
Aunque se han implementado alternativas como el uso de agroquímicos para intentar salvar la producción, esto incrementa los costos y reduce aún más los márgenes de ganancia.
Finalmente, los productores hicieron un llamado urgente a reforzar políticas ambientales, frenar la deforestación y promover la reforestación con árboles frutales, advirtiendo que, sin acciones de fondo, la crisis productiva podría agravarse en los próximos años, comprometiendo no solo al marañón, sino a toda la actividad agrícola de la región. EL ORBE/ JC.





